Una vendedora ambulante de Maó recuerda los años dorados y critica las trabas
Una vendedora ambulante de Maó repasa 50 años de mercadillos y critica las trabas, internet y los cambios en el turismo y el consumo.
Mercedes Cortés Gorreta, vendedora ambulante de Maó desde 1975, asegura que el sector atraviesa ahora una «malísima» época y que el Ayuntamiento pone dificultades a los comerciantes. Cortés trabaja actualmente en jubilación activa y solo durante la temporada turística.
La comerciante explica que antes acudía durante todo el año a los mercadillos de todos los municipios de Menorca, mientras que ahora mantiene su puesto en la Esplanada de Maó. También trabajó en Punta Prima durante los veranos y recuerda que el primer mercadillo de la capital menorquina se instaló junto a la iglesia del Carme.
Según Cortés, la oferta ha cambiado mucho en medio siglo. Han desaparecido artículos pesados, como cerámica, cuadros o productos para el hogar, porque los visitantes tienen más limitaciones para transportar compras en avión. En verano vende principalmente a turistas y señala que el cliente inglés es el mejor, mientras mantiene también una clientela menorquina durante todo el año.
La vendedora sitúa los mejores años en la década de 1990, antes de la expansión de los vuelos chárter y del turismo de todo incluido. También atribuye parte del descenso actual a internet y a los desplazamientos para comprar en la Península o en Palma, una referencia que conecta la evolución del comercio menorquín con los hábitos de consumo de los residentes de Baleares.
Cortés critica que el Ayuntamiento no facilite el trabajo de los vendedores y afirma que un cambio en el orden de los puestos llegó a reducirle las ventas un 70 por ciento hasta que recuperó una ubicación mejor. Pese a la competencia, asegura que los comerciantes se ayudan y que el viento es el principal problema para quienes trabajan al aire libre.
Información elaborada a partir de Menorca · Es Diari.