El silencio gana valor ante una contaminación acústica cada vez más asumida
El silencio gana valor ante el ruido urbano: el 35% de la población sufre estrés por sonidos molestos y crecen las ofertas para aislarse.
La preocupación por el ruido crece en España, donde el 35% de la población reconoce sufrir estrés por sonidos molestos continuados y tres de cada cuatro ciudadanos asegura que esta situación le hace dormir mal en ocasiones. La sensibilización está impulsando denuncias y también una demanda creciente de espacios tranquilos.
El ruido afecta especialmente a los grandes núcleos urbanos y aparece en situaciones cotidianas como los trayectos en autobús, las playas o los parques. En septiembre, vecinos próximos al circuito del Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid protestaron por el estruendo de los monoplazas. Además, los responsables del estadio Santiago Bernabéu han tenido que renunciar a celebrar espectáculos no deportivos tras las denuncias de residentes por las molestias generadas por los conciertos.
El aumento de esta sensibilidad ha convertido el silencio en un reclamo turístico. Hoteles y casas rurales promocionan instalaciones basadas en la calma, mientras iniciativas como los retiros de Silent Focus, cerca de Barcelona, o las escapadas del resort La Galiana, próximo a Valencia, ofrecen experiencias para alejarse del ruido y las multitudes.
“Que el silencio se esté convirtiendo en un reclamo turístico indica que cada vez lo valoramos más, a pesar del ruido con el que convivimos a diario, o precisamente por eso”, señala Alfonso Terceño, portavoz de Juristas contra el Ruido. La asociación lleva 20 años denunciando en los tribunales casos de contaminación acústica.
Lluis Gallardo, portavoz de la Associació Catalana Contra la Contaminació Acústica, advierte de que el silencio, necesario para el bienestar, se está convirtiendo en “un artículo de lujo”. En la misma línea, Miguel del Pino, presidente de la Federación de Asociaciones contra el Ruido, considera que los vagones silenciosos de Renfe siguen siendo minoritarios pese a que la mayoría de los viajeros afirma preferir desplazarse sin ruido.
La tendencia también se refleja en la popularidad de los auriculares con cancelación de ruido y en los llamados “servicios silenciosos” de Estados Unidos, que incluyen restaurantes, peluquerías y taxis donde no es necesario mantener conversaciones. El fenómeno resulta relevante para ciudades como Las Palmas de Gran Canaria, donde la convivencia urbana hace especialmente importante el debate sobre el acceso generalizado a espacios de descanso y calma, sin que el texto aporte datos específicos de la capital grancanaria.
Información elaborada a partir de La Provincia.