Manuel Vilas reivindica la literatura para hablar de la mortalidad y la ignorancia
Manuel Vilas presenta la reedición de sus primeros relatos y reflexiona sobre la literatura, la mortalidad, la educación y la pérdida de curiosidad.
El escritor aragonés Manuel Vilas regresa a las librerías con Zeta, un volumen publicado por Páginas de Espuma que reúne, corregidos y reescritos, sus dos primeros libros de relatos. La obra, descatalogada durante años, recupera la mirada del autor sobre la Zaragoza periférica de los años ochenta y noventa.
Vilas explica que releyó el libro «con miedo» para reencontrarse con el escritor que era hace más de dos décadas, pero acabó disfrutándolo y riéndose con sus textos. También reconoce que echa de menos aquella etapa de juventud «salvaje», «sin domesticar» y «sin filtros», aunque atribuye su evolución principalmente al paso del tiempo.
En Zeta, el autor quiso representar una ciudad española alejada del casco histórico y centrada en los polígonos industriales, los barrios periféricos y las urbanizaciones. Según describe, buscó una visión posmoderna, de fantasía y distorsión, y plantea además una denuncia de la «fealdad» de muchas periferias españolas.
Vilas defiende que sus cambios literarios responden a su evolución personal y rechaza las críticas a la escritura autobiográfica. A su juicio, esta tendencia está presente en todas las literaturas y lo importante no es tanto la vida del escritor como que el lector pueda reconocer la suya propia en el relato.
El escritor asegura que la literatura nace del encuentro entre autor y lector, y que aborda cuestiones que suelen evitarse en la conversación social. Entre ellas sitúa la mortalidad, el sentido de la vida y los misterios del nacimiento y la muerte.
En ese contexto, Vilas sostiene que los problemas educativos no se explican únicamente por una crisis del sistema, sino también por una pérdida de la curiosidad y de la voluntad de comprender quiénes somos. Durante la entrevista relaciona esa falta de interés por el conocimiento con el informe PISA y con el mal uso de las nuevas tecnologías. La reflexión puede resultar cercana para los lectores de Las Palmas de Gran Canaria, como capital de Canarias, aunque la entrevista y la obra se centran en la trayectoria del autor y en las periferias urbanas españolas.
Información elaborada a partir de La Provincia.