El arzobispo de Santiago pide que las diferencias no frenen la colaboración entre Iglesia y empresa
El arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, inaugura el IV Encuentro Iglesia-Empresarios sobre la civilización occidental con más de doscientos asistentes.
El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, inauguró este viernes en la Hospedería de San Martín Pinario el IV Encuentro Iglesia-Empresarios, organizado por la Archidiócesis compostelana en torno al tema «La Civilización Occidental». Según explicó, el título del encuentro, al que asisten más de doscientos representantes de los ámbitos académico, empresarial, institucional y eclesial, podía resultar «arriesgado», aunque lo calificó de «ambicioso». Prieto defendió que la Iglesia y la empresa tienen buenas razones para compartir un mismo marco de valores, ya que ambas se ocupan de las personas, de las familias y de su trabajo.
En su intervención, el arzobispo sostuvo que la relación entre verdad, caridad y justicia es una aportación decisiva que los cristianos pueden ofrecer. Subrayó que reivindicar la raíz cristiana de la civilización occidental no supone reclamar privilegios, y citó a Benedicto XVI al señalar que razón y fe se necesitan mutuamente. Añadió que las diferencias no deberían impedir trabajar juntos para que encuentren su lugar tanto quienes llegan como quienes siempre han vivido aquí.
Monseñor Prieto destacó que la civilización se construye en los parlamentos y en las universidades, donde se concreta el respeto a la dignidad del trabajador y la contribución al bien común. Parafraseando a Juan Pablo II, abogó por que Santiago sea un «faro de civilización y estímulo del progreso».
En el acto también intervinieron el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Juan Manuel Vieites, quien afirmó que el empresariado «no es parte del problema, sino de la solución» y que la empresa tiene una responsabilidad esencial en la construcción de una sociedad más próspera, humana, libre y solidaria. Vieites invitó a reflexionar sobre el legado que se quiere dejar a las próximas generaciones.
La directora xeral de Relacións Institucionais e Parlamentarias, Sandra Vázquez, agradeció la invitación en nombre del presidente de la Xunta y consideró la cita un espacio de diálogo y reflexión. El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, reclamó empatía, cooperación y respeto mutuo ante los desafíos de un mundo marcado por la incertidumbre y la transformación tecnológica, y recordó que la dignidad humana debe estar siempre por delante.
Por último, la asesora del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, María Dolores Sánchez, llamó a recuperar valores como la fraternidad, la gratitud y el compromiso con el bien común, en una sociedad que, según señaló, tiene cada vez más dificultades para generar vínculos sólidos.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.