Los retrasos antes de la angioplastia siguen marcando la mortalidad por infarto, según el Cunqueiro
Investigadores del Cunqueiro piden llamar al 112 ante una sospecha de infarto para reducir los retrasos asistenciales y la mortalidad por esta causa.
Investigadores del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo han presentado en el Congreso de la Salud Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) un análisis según el cual la mortalidad por infarto se ha reducido entre un 30 y un 40% en las últimas dos o tres décadas gracias a la prevención, al tratamiento de los factores de riesgo, a los fármacos y a la red asistencial. Advierten, no obstante, de que persisten retrasos importantes hasta que el paciente accede a la intervención urgente.
La intervención en cuestión es la angioplastia primaria, que consiste en alcanzar la arteria coronaria obstruida con un catéter y abrirla para restablecer el flujo sanguíneo. El cardiólogo intervencionista del Cunqueiro Víctor A. Jiménez sostiene que el gran reto ya no es solo disponer de esta técnica, sino que el paciente llegue a ella lo antes posible. Según los datos analizados, el tiempo desde el primer contacto médico hasta la reperfusión es de unos 80 minutos cuando el paciente accede directamente a un hospital con capacidad para realizarla, como el complejo de Beade, pero puede superar las dos horas y veinte minutos si debe ser trasladado desde otro centro.
Por ello, la SEC recomienda que, ante una sospecha de infarto, se llame al 112 o al 061 en lugar de desplazar al paciente por medios propios. Los casos atendidos inicialmente por servicios de emergencias presentan retrasos asistenciales un 30% menores, lo que se asocia a una menor mortalidad. Según los datos citados, si la reperfusión se realiza en menos de dos horas desde el primer contacto médico, la mortalidad se sitúa en el 4,7%, mientras que si supera las seis horas se eleva a uno de cada diez casos.
El texto recuerda que Galicia implantó en 2005 el Código Infarto, primera comunidad multiprovincial en hacerlo, que coordina la atención en los distintos niveles asistenciales. Según los investigadores, contribuyó a reducir a la mitad la mortalidad por esta causa en el Área Sanitaria de Vigo en dos décadas.
El análisis incluye además una perspectiva de género: en el registro gallego Regaliam, las mujeres presentaron un retraso mayor desde el inicio de los síntomas hasta el primer contacto médico (71 minutos frente a 60 en los hombres). Otro estudio del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur reveló que, en los infartos que requieren la intervención más urgente, la respuesta se demoraba 23 minutos más en el caso de las mujeres. Los investigadores subrayan la importancia de mejorar el reconocimiento de los síntomas y facilitar el acceso temprano a los servicios de emergencias.
En el plano nacional, el trabajo señala una notable variabilidad en la incidencia de infartos entre comunidades autónomas, con cifras que van de cien a más del doble por cada cien mil habitantes. La mortalidad durante el ingreso se mantiene estable en torno al 7,9% y es más elevada en los mayores de 80 años.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.