Ezequiel Benítez muestra en la Bienal la verdad que hay detrás del cante
Ezequiel Benítez presenta en la Bienal de Flamenco su séptimo disco, un recital sobre la emoción y el esfuerzo detrás del cante.
El cantaor jerezano Ezequiel Benítez presentó anoche en la Bienal de Flamenco su séptimo disco, «Lo ... que nadie ve», un trabajo personal en el que convierte el flamenco en vehículo para expresar el esfuerzo, las dudas, los sacrificios y las vivencias que preceden a cada canción.
Benítez abrió el recital por soleá y agradeció al público que lo acompañara «en este viaje lleno de emociones». Después pidió que se iluminara el patio de butacas para poder ver las caras de los asistentes, antes de interpretar unas alegrías inspiradas en los atardeceres de Cádiz.
La guitarra de Paco León acompañó al cantaor durante buena parte del recorrido, en diálogo con una propuesta basada en la naturalidad y la cercanía. Las palmas y los coros de Naim Real, Edu Gómez, Diego Montoya, Tate Núñez y Manuel reforzaron el pulso flamenco del septeto.
Uno de los momentos más desnudos llegó con la trilla que Benítez dedicó a la gente del campo, a la que dijo haber prestado especial atención por «el enorme trabajo que hacen». Sin guitarra, interpretó los versos: «A la gente del campo yo la venero. / Nadie sabe lo duro que es labrar el suelo».
El recital continuó por seguiriyas, fandangos y bulerías. Antes de las seguiriyas, el cantaor recordó que su padre le decía que «están hechas para una causa», mientras que en las letras de las bulerías aparecieron nombres ligados al flamenco jerezano como Morao, Fernando de la Morena y La Paquera.
La actuación concluyó con el público entregado y con Benítez haciendo visible la emoción, el sacrificio y la verdad que inspiran su nuevo álbum. La cita, celebrada en Sevilla dentro de la Bienal, encontró sus mejores momentos en la sencillez y la desnudez de su voz.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.