Los interrogantes del accidente ferroviario de Urda: del fallo del sistema a un posible error humano
Un choque entre un Renfe y un Iryo en Urda (Toledo) deja al menos 64 muertos. Se investiga por qué se autorizó reanudar la marcha con un tren detenido en la vía
Un choque entre un tren de Renfe y otro de Iryo en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, a la altura de la estación de Urda (Toledo), dejó al menos 64 víctimas mortales y más de 50 heridos, según los datos facilitados por las autoridades. En los dos convoyes viajaban más de 540 personas, según las primeras cifras del Gobierno de Castilla-La Mancha. El accidente se produjo el miércoles por la mañana.
Según la reconstrucción provisional, sobre las 8.30 horas un fallo de comunicación entre varios ordenadores dejó fuera de servicio el sistema de control y seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros, lo que provocó la parada automática de los trenes que circulaban por la zona. El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que este tipo de incidencia no es habitual, pero está contemplada en los protocolos ferroviarios.
El problema llegó al reanudar la circulación. Con el LZB inoperativo, el centro de control de Adif, en Atocha, gestionó el tráfico de forma manual. Según Puente, a las 8.36 horas ese centro autorizó al tren de Renfe a reanudar la marcha con normalidad, pese a que el Iryo seguía detenido a la entrada de la estación de Urda, la señalización mostraba una luz roja y el tren tenía una indicación de parada obligatoria, un «meta 0». El ministro consideró la decisión «inexplicable» y señaló que la reglamentación y los protocolos de Adif no permiten en esas circunstancias reanudar la marcha con normalidad.
El protocolo preveía una alternativa: la marcha a la vista, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, que habría dado más tiempo al maquinista para reaccionar. Sin embargo, el AVE no recibió esa limitación. Tras la autorización, recorrió unos 25 kilómetros durante unos 17 minutos hasta alcanzar al Iryo, alrededor de las 8.53 horas. La velocidad exacta en el momento del impacto aún se desconoce.
Las primeras explicaciones apuntan a un posible error humano en el centro de control de Adif, basado en dos decisiones que, según la reconstrucción provisional, no se ajustaron a los protocolos. Las órdenes quedaron registradas en audio y por escrito, y el controlador estaba supervisado por otro profesional, aunque todavía no se ha aclarado cómo se tomó la decisión ni por qué no se detectó que el Iryo seguía en la vía. Puente, por su parte, ha evitado señalar culpables y ha dejado en manos de la investigación la determinación de responsabilidades.
Información elaborada a partir de Diari de Tarragona.