Juicio en Valencia por el doble asesinato en el culto evangélico de Natzaret: la Policía relata la detención de Forrines
Juicio en la Audiencia de Valencia por el doble ataque en el culto evangélico de Natzaret de 2025. La Policía relata la detención de Forrines y los registros.
Continúa en la Audiencia de Valencia el juicio contra Joaquín M. M., Forrines, y sus familiares Diego M. M. y José M. M. como presuntos autores del asesinato de Antonio Flores Castro, de 24 años, y del intento de homicidio de su hermano Israel, de 16, durante el culto evangélico celebrado en la iglesia de Natzaret la tarde del viernes 2 de mayo de 2025. En la segunda sesión, el jefe del grupo de Homicidios de la Policía Nacional de València explicó al jurado las investigaciones desde el doble ataque hasta la detención de los tres acusados.
Según el inspector, a Forrines lo localizaron en Alzira dos semanas después del crimen, cuando caminaba por la calle con su mujer. Al darse cuenta de que los agentes iban a detenerlo, intentó pasarle a su esposa una navaja para deshacerse del arma, una similar a la que habían descrito los testigos.
En el registro del piso de Sedaví, domicilio de Diego y José, los agentes intervinieron otras dos navajas, dos machetes y una garrota. Ninguna de las armas tenía rastro de sangre ni huellas de los autores, por lo que no se sabe si fueron las homicidas. El inspector señaló que es «muy habitual» que los autores de un crimen hagan desaparecer las armas, y que alguna de las navajas era compatible con la profundidad y forma de las heridas, según los forenses del Instituto de Medicina Legal de València. Los teléfonos de Diego y José nunca aparecieron, y los hallados tenían el contenido borrado.
Según la investigación policial, los hechos tendrían su origen en un gesto que el músico hizo cinco días antes del crimen: la madre de las víctimas le pidió que dejara de tocar mientras el coro cantaba, porque iba «a destiempo». Para la acusación particular, ejercida por el penalista Manuel Sáez, la familia de Flores Castro fue víctima de una trampa tendida por el clan de los acusados.
Para los vecinos de Valencia, el caso tiene un peso especial porque el crimen ocurrió en la ciudad y el juicio se celebra en su Audiencia, mientras la Policía Nacional de València ha dirigido toda la investigación. Las defensas aún no han presentado sus argumentos finales.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.