Los alcaldes de la dana piden más recursos para atender las secuelas emocionales dos años después
Dos años después de la dana del 29-O, los alcaldes de la provincia reclaman más recursos psicológicos y profesionales para atender las secuelas emocionales.
Dos años después de la dana del 29-O, la reconstrucción de los municipios afectados avanza, pero las heridas emocionales siguen abiertas y la gestión de las emergencias plantea desafíos. Así lo expusieron los participantes en una mesa redonda organizada por Levante-EMV con motivo del segundo aniversario de la tragedia, en la que se presentó el documental «Las cicatrices del agua», producido por la Mancomunitat de l’Horta Sud y Levante TV.
El director de Levante-EMV, Joan-Carles Martí, defendió la necesidad de hacer «pedagogía de la cultura de las emergencias» y de situar a las personas en el centro de la reconstrucción, para que no se limite a un inventario de obras. «Nosotros no somos invitados. Estamos aquí», afirmó, al recordar que, aunque «el agua se retiró, sus consecuencias siguen muy presentes».
El presidente de la Mancomunitat de l’Horta Sud, José F. Cabanes, definió los servicios sociales municipales como «la columna vertebral de los servicios públicos» y advirtió de que la recuperación emocional requiere más tiempo que la física. La presidenta del Consejo General del Trabajo Social, Emiliana Vicente González, reclamó reforzar la prevención ante episodios meteorológicos «cada día más frecuentes y de mayor intensidad» y garantizar recursos suficientes para contar con equipos profesionales estables.
En la mesa redonda participaron los alcaldes de Sedaví, Riba-roja de Túria, Loriguilla y Cheste, junto con la representante del Colegio Oficial de Trabajo Social de València, Irene Gavidia. Cabanes distinguió entre la reconstrucción «material» y la «emocional», y señaló que el impacto de la tragedia, que dejó «233 sueños rotos y 233 familias rotas», sigue presente. El alcalde de Riba-roja, Robert Raga, consideró que las consecuencias de la dana se prolongarán durante mucho tiempo y pidió reforzar la labor pedagógica sobre las emergencias.
La alcaldesa de Loriguilla, Montse Cervera, reclamó prolongar la asistencia psicológica «durante dos o tres años», y lamentó que se hayan recibido muchas ayudas para infraestructuras pero se haya echado de menos un servicio para paliar los traumas. El alcalde de Cheste, José Morell, alertó de que se siguen detectando casos «bastante elevados» de estrés postraumático, situación que, según dijo, solo puede paliarse con profesionales.
Gavidia señaló que más de 600 profesionales de toda la Comunitat Valenciana participaron en la respuesta a la catástrofe, pero que los equipos siguen acusando el desgaste, con bajas y abandonos. Reclamó incorporar los servicios sociales a los protocolos de emergencias y coordinar la respuesta. Los alcaldes coincidieron en la necesidad de criterios comunes para gestionar las alertas y de aclarar las competencias de cada administración, mientras Morell advirtió de que la burocracia sigue ralentizando proyectos de reparación y pidió una estrategia hidráulica para prevenir futuras inundaciones.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.