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Sanidad

Un injerto de tejido pituitario humano funciona por primera vez en un primate

Un tejido pituitario humano creado con células madre funcionó durante semanas tras ser trasplantado a un macaco, aunque aún no es aplicable a humanos.

Redacción · Valencia 2 min de lectura

Un equipo liderado por la Universidad de Nagoya ha conseguido por primera vez que tejido pituitario humano cultivado a partir de células madre sobreviva y funcione tras ser trasplantado a un macaco. El animal, al que se le había extirpado la hipófisis, recuperó una señal hormonal esencial y elevó sus niveles de cortisol.

Los investigadores generaron en laboratorio 1.440 organoides de hipotálamo-hipófisis y los implantaron bajo la piel del animal, en el tejido adiposo de la espalda. Estas estructuras incluían células capaces de producir hormona adrenocorticotropa (ACTH), que estimula las glándulas suprarrenales para fabricar cortisol.

Tras el trasplante, la concentración media de ACTH pasó de 1,5 a 6,33 picogramos por mililitro y se observó un aumento de ACTH y cortisol durante unas seis semanas. La hidrocortisona administrada al macaco se redujo progresivamente y se suspendió al sexto día. El cortisol no procedía directamente del injerto, sino que probablemente fue producido por las glándulas suprarrenales del propio animal al recibir el estímulo de la ACTH.

La hipófisis regula buena parte del sistema endocrino. Cuando deja de producir suficiente ACTH, puede aparecer una insuficiencia suprarrenal grave. Actualmente, las personas con hipopituitarismo necesitan terapia hormonal sustitutiva de por vida, aunque los corticoides administrados artificialmente no reproducen con precisión los cambios naturales del cortisol a lo largo del día o ante situaciones de estrés.

El estudio, publicado en Stem Cell Research & Therapy, también mostró en ratones que los organoides podían sobrevivir más de seis meses, aumentar la ACTH y responder a señales que estimulan o inhiben su secreción. Sin embargo, la respuesta inmunitaria del macaco terminó comprometiendo el injerto y el experimento solo incluyó a un animal, por lo que los resultados no permiten todavía plantear su uso en humanos.

La investigación abre una vía de interés para futuros tratamientos de trastornos hormonales, también para la comunidad científica y sanitaria de la Comunitat Valenciana, aunque será necesario mejorar la supervivencia de los implantes, controlar el rechazo, establecer dosis seguras y desarrollar una fabricación clínica con células pluripotentes inducidas.

Información elaborada a partir de Levante-EMV.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Levante-EMV · Ver original

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