Vivienda, transporte y servicios sitúan a las grandes ciudades ante un nuevo voto
La vivienda, el transporte y los servicios básicos condicionan el voto urbano. Valencia comparte estos retos con otras grandes ciudades.
La vivienda, el transporte público, las guarderías y el acceso a los servicios básicos están ganando peso en el voto de las grandes ciudades, donde conviven oportunidades económicas y desigualdades crecientes. El debate plantea si las urbes desarrollan una dinámica política propia frente a los territorios rurales o si los recientes avances progresistas responden únicamente al desencanto con los partidos tradicionales.
La profesora de Sociología de la Universitat de València Aida Vizcaíno Estevan señala que jóvenes, migrantes y clases medias modestas y trabajadoras sufren el desplazamiento de sus barrios por dinámicas financieras, la expansión residencial y la turistificación. En su análisis, las demandas de vivienda, educación y sanidad vuelven a colocar las cuestiones materiales en el centro de la movilización política.
El fenómeno también afecta a Valencia por los problemas que comparte con otras ciudades: el encarecimiento de la vivienda, la dificultad para emanciparse, los desplazamientos hacia las periferias y la desigualdad entre barrios. Vizcaíno Estevan advierte de que las fronteras sociales cambian cuando las clases medias abandonan los centros y se instalan en zonas periféricas, donde pueden desplazar a residentes anteriores.
Los expertos consultados discrepan sobre la orientación ideológica de las grandes urbes. La eurodiputada del PSOE Leire Pajín relaciona sus prioridades con una población más formada y preocupada por la diversidad, la movilidad y la contaminación, mientras que el eurodiputado del PP Esteban González Pons rechaza que exista una unión automática entre izquierda y grandes ciudades. El urbanista Alfonso Vegara interpreta los giros políticos como ciclos y destaca la capacidad de las ciudades para anticipar innovaciones.
La vivienda concentra buena parte de las diferencias entre las propuestas. Pajín defiende regular los precios y aumentar la inversión pública. González Pons sostiene que la solución pasa por construir más viviendas y critica los límites al alquiler porque, a su juicio, reducen la oferta. Vegara advierte, además, de que levantar vivienda en terrenos baratos y alejados, sin servicios suficientes, puede fragmentar las ciudades.
El análisis también alerta del riesgo de que el descontento sea canalizado por opciones excluyentes. Vizcaíno Estevan identifica a los “perdedores de la ciudad” como un posible apoyo para la ultraderecha, mientras Pajín sitúa el principal riesgo en perder la confianza en la capacidad de las políticas públicas para resolver problemas cotidianos.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.