El bar El Pinchín prepara su cierre tras 30 años en Parquesol
El bar El Pinchín, referente hostelero de Parquesol durante 30 años, prepara su cierre por la jubilación de su propietario, Paco Caballero.
El Pinchín, uno de los establecimientos hosteleros vinculados al barrio vallisoletano de Parquesol, prepara su cierre después de tres décadas de actividad. Su propietario, Paco Caballero, de 67 años y con más de 40 años cotizados, todavía no ha fijado una fecha concreta, aunque afirma que quiere jubilarse «lo antes posible» y que dejaría el negocio «mañana mismo» si encontrara a alguien dispuesto a continuar.
Durante estos 30 años, el local se ha convertido en un punto de encuentro para varias generaciones de vecinos. Caballero explica que muchos clientes le han confiado problemas y experiencias familiares a lo largo del tiempo, en un ambiente marcado por la conversación y los pinchos.
El negocio comenzó como un bar de tapas frías, embutido y vino, inspirado en la tradición de servir un pincho con la bebida, habitual en León, de donde llegó Paco aunque es asturiano. Con los años, El Pinchín amplió su propuesta con platos de raíces leonesas y asturianas, como cecina, bacalao, ropa vieja, callos, pimientos asados, pulpo y chorizo de León.
Caballero, autodidacta en la cocina, destaca el esfuerzo que exige elaborar buena parte de los platos al momento en un local pequeño. Durante la pandemia también puso en marcha el servicio de comida para llevar bajo el lema «Llévate el Pinchín a casa», una fórmula que pasó a formar parte de la actividad del establecimiento.
El hostelero asegura que ha llegado el momento de iniciar otra etapa y señala especialmente el deseo de dejar de sacrificar a su mujer, María Romo, que le ha acompañado durante estos años sin tener vocación hostelera. El matrimonio ha sacado adelante a sus tres hijos, uno de los cuales trabaja actualmente en el negocio, aunque no prevé continuar con él.
Caballero no descarta participar en el futuro en algún proyecto de carácter altruista y afirma que no es nostálgico ante los cambios. Antes de su despedida, agradece a los clientes haber permitido que él y su familia salieran adelante y reconoce que algunos habituales le han dicho que les deja «un poco huérfanos».
Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.