Congelar y descongelar el pan puede modificar su almidón, según un experto
Congelar y descongelar el pan puede modificar parte de su almidón, aunque no elimina sus calorías ni lo convierte en integral.
Congelar el pan antes de consumirlo puede modificar parte del almidón que contiene y favorecer la formación de almidón resistente, según explica el doctor Xavier Batalla, experto en medicina regenerativa. Este proceso también permite conservar el alimento durante más tiempo y evitar desperdicios.
El pan contiene almidón, un carbohidrato que se descompone en glucosa durante la digestión. La congelación y posterior descongelación pueden hacer que una parte de ese almidón deje de digerirse en el intestino delgado y llegue al colon, donde puede ser fermentado por la microbiota intestinal y actuar como prebiótico.
Batalla sostiene que este cambio puede contribuir a reducir los picos de azúcar en sangre y a absorber menos calorías. Sin embargo, el efecto depende del tipo de pan, la cantidad consumida y la forma de preparación. Congelarlo no convierte un producto refinado en integral ni elimina sus calorías.
El almidón resistente no se comporta igual que otros carbohidratos y su posible relación con la salud digestiva y metabólica continúa siendo objeto de estudio. La variedad de pan y el conjunto de la alimentación siguen siendo factores determinantes.
Para consumir el pan después de congelarlo, puede descongelarse a temperatura ambiente o calentarse, según el resultado buscado. La principal ventaja práctica de este método es prolongar su conservación, también para los hogares de Vitoria-Gasteiz y del resto de Álava.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Álava.