Detectan un caso de sarna en un instituto de Zamora: síntomas y prevención
Un instituto de Zamora registra un caso de sarna. Síntomas, vías de contagio y recomendaciones para evitar nuevas infestaciones.
Un instituto de la ciudad de Zamora ha registrado un caso de sarna, también llamada escabiosis. Se trata de una infección cutánea causada por un ácaro microscópico, pero la detección no debe generar alarma, ya que puede afectar a cualquier persona y no está necesariamente relacionada con la falta de higiene o con las condiciones de vida.
La transmisión se produce principalmente mediante un contacto directo, estrecho y prolongado piel con piel con una persona infestada. El síntoma más habitual es un picor intenso, con frecuencia más fuerte por la noche, acompañado de granitos, irritación, eccemas o pequeños surcos. Las zonas más comunes son los espacios entre los dedos, las muñecas, los codos, las axilas, la cintura, los glúteos y los genitales.
Los primeros síntomas pueden tardar varias semanas en aparecer tras una primera infestación, por lo que una persona puede transmitir la infección sin saber que la tiene. En quienes ya han pasado sarna, las molestias suelen aparecer antes. La enfermedad se contagia con más facilidad entre convivientes, parejas, cuidadores y personas que comparten cama o mantienen contacto físico frecuente.
El contagio a través de ropa, sábanas o toallas es menos habitual en la sarna común, aunque puede producirse si esos textiles han sido usados recientemente por una persona afectada. El riesgo aumenta en la sarna costrosa o noruega, una forma más grave y muy contagiosa que requiere un control sanitario más estricto.
Ante la sospecha, se recomienda consultar con un profesional sanitario para confirmar el diagnóstico y recibir el tratamiento indicado, normalmente mediante cremas o lociones escabicidas. En algunos casos se emplean medicamentos por vía oral. Además, deben tratarse al mismo tiempo los convivientes y contactos estrechos, aunque no presenten síntomas, para evitar reinfestaciones.
Las recomendaciones sanitarias aconsejan reducir el contacto físico estrecho hasta completar correctamente el tratamiento y extremar las medidas con la ropa de cama, las toallas y las prendas utilizadas. En residencias y hospitales, algunas guías establecen aislamiento de contacto durante al menos 24 horas después de aplicar un tratamiento eficaz.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.