España y Marruecos mantienen una cooperación tensa por Ceuta, Melilla y el Sáhara
España y Marruecos mantienen una relación de cooperación tensa por el Sáhara, Ceuta, Melilla y la gestión de la frontera.
España y Marruecos atraviesan una etapa de cooperación marcada por la cautela y la desconfianza, pese a que ambos gobiernos aseguraron en Jueves Santo de 2025 que la relación estaba en su “mejor momento histórico”. La frontera, la posición sobre el Sáhara y la soberanía de Ceuta y Melilla continúan condicionando los vínculos bilaterales.
Tras la crisis migratoria de Ceuta, que fuentes de Moncloa llegaron a calificar de “ataque híbrido”, el Gobierno español ha evitado una nueva ruptura diplomática como la provocada por la entrada masiva de 2021 o por el conflicto de Perejil. El Ejecutivo defiende priorizar la colaboración y sostiene que la comunicación entre los ministros de Exteriores es “fluida”.
Sin embargo, Pedro Sánchez ha reclamado cambios en la cooperación y ha reconocido que el control fronterizo marroquí “falló” durante los días 30 y 31. Al mismo tiempo, ha destacado el “despliegue muy importante” de la gendarmería marroquí ante nuevas alertas de entradas masivas. El Gobierno admite así la vulnerabilidad española, pero también la interdependencia con Rabat.
La gestión de los menores migrantes en Ceuta, especialmente la reagrupación familiar, es otro de los puntos de incertidumbre. España también ha tratado de implicar a la Unión Europea mediante Frontex, mientras Sánchez ha criticado la falta de solidaridad de algunos gobiernos comunitarios durante la crisis.
La relación bilateral también está condicionada por la recuperación de los vínculos entre España y Argelia, rival regional de Marruecos, y por la competición en asuntos como la organización del Mundial de fútbol y la sede de su final. En Nueva York está previsto un encuentro entre José Manuel Albares y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, durante la semana de alto nivel de la ONU.
Además, el Gobierno mantiene en la agenda “para las próximas semanas” una visita del Rey a Ceuta y Melilla, cuya reacción en Rabat genera expectación. La última visita de los Reyes eméritos a ambas ciudades, en 2007, provocó la retirada del embajador marroquí en Madrid. El asunto, de interés para el conjunto de España y también para Castilla y León, refleja una política exterior cuyos efectos se proyectan sobre la estabilidad fronteriza y migratoria del país.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.