La ceniza del volcán de La Palma deja secuelas respiratorias años después
El Proyecto ASHES detecta síntomas respiratorios persistentes años después de la erupción de La Palma, especialmente entre la población más expuesta.
Las personas más expuestas a la ceniza de la erupción de La Palma siguen presentando síntomas respiratorios cinco años después del inicio del volcán, según los resultados del Proyecto ASHES, una investigación con alrededor de 1.000 participantes.
El estudio, presentado en el Hospital Universitario de La Palma, incluyó a población adulta y pediátrica y analizó síntomas respiratorios, antecedentes médicos, exposición ambiental y uso de los servicios sanitarios. También se realizaron pruebas respiratorias, análisis de sangre y orina y un seguimiento periódico.
Los participantes con mayor exposición comunicaron más casos de tos, opresión en el pecho y dificultad para respirar. El investigador y neumólogo Circo Casanova explicó que se observó una relación dosis-respuesta: cuanto mayor fue la exposición, más frecuentes resultaron los síntomas. Las pruebas detectaron además una mayor afectación obstructiva de las vías respiratorias entre las personas más expuestas, con hasta tres veces más probabilidad de tos y el doble de alteraciones compatibles con un patrón obstructivo pulmonar.
El proyecto estudió también a 118 niños de entre 6 y 16 años. Entre aproximadamente el 25% y el 50% comunicó síntomas respiratorios durante la erupción, como congestión, tos o molestias de garganta, y algunos los mantuvieron entre 10 y 17 meses después. La espirometría detectó alteraciones en cerca del 6,5% de los menores y la medición de FeNO, relacionada con la inflamación de las vías respiratorias, en alrededor del 15%.
Las personas que vivían cerca del volcán o participaron en labores de limpieza de ceniza utilizaron más los servicios sanitarios. Durante la erupción, alrededor del 32% de los participantes realizó alguna consulta médica, porcentaje que llegó aproximadamente al 75% en determinados grupos o análisis posteriores. Atención Primaria fue el recurso más utilizado, seguida de urgencias y la atención especializada.
Los investigadores también observaron diferencias en consultas relacionadas con la salud mental y en el consumo de ansiolíticos en las zonas más expuestas. No obstante, advierten de que una asociación estadística no demuestra causalidad y que el estudio no ha establecido una relación entre la exposición a la erupción y el cáncer de pulmón. El trabajo, de ámbito nacional, aporta evidencia de interés para la vigilancia de los efectos sanitarios de las erupciones, también desde Castilla y León y Zamora.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.