Segovia reivindica su cocina tradicional como reclamo turístico de otoño
La cocina de Segovia convierte el cochinillo, los judiones y el ponche segoviano en reclamos turísticos para el otoño.
La gastronomía tradicional de Segovia se presenta como uno de los principales atractivos para visitar Castilla y León durante el otoño, con platos ligados a la agricultura, la ganadería y la cocina de siempre.
El cochinillo es uno de los grandes emblemas de la provincia. En los mesones de la sierra se asa abierto en canal, en cazuelas de barro con agua y sal, durante horas y a fuego lento, hasta conseguir una piel dorada y crujiente y una carne jugosa.
La oferta de temporada se completa con los guisos de setas de la montaña y los judiones de La Granja de San Ildefonso. Esta variedad de alubia, de gran tamaño, piel fina y textura mantecosa, se cocina lentamente con oreja, careta y pie de cerdo, chorizo y morcilla.
El postre más representativo es el ponche segoviano, elaborado con capas de bizcocho empapado en almíbar y crema pastelera o de yema, cubiertas con mazapán y decoradas con azúcar caramelizado. El texto atribuye su popularización a Frutos García Martín, situado en la Plaza Mayor.
En el apartado vitivinícola, Segovia cuenta con un patrimonio propio en vinos como Valtienda y con parte de la D.O. Rueda. La provincia se encuentra además próxima a otras denominaciones de origen de Castilla y León, entre ellas Arribes y Toro, vinculadas también al entorno regional que conocen los vecinos de Zamora.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.