España y Marruecos mantienen una cooperación tensa por la frontera y el Sáhara
España y Marruecos mantienen una cooperación tensa por la crisis migratoria, el Sáhara y las disputas sobre Ceuta y Melilla.
España y Marruecos atraviesan una etapa de cooperación marcada por la cautela y la desconfianza tras la crisis migratoria de Ceuta. El Gobierno español sostiene que la comunicación entre ambos países sigue siendo fluida, aunque Pedro Sánchez ha reconocido que el control fronterizo marroquí falló durante las entradas irregulares de los días 30 y 31.
La relación bilateral, que en 2025 llegó a ser descrita por los ministros de Exteriores de ambos países como la de su “mejor momento histórico”, continúa condicionada por la posición española sobre el Sáhara Occidental y por las disputas sobre la soberanía de Ceuta y Melilla y las aguas territoriales de Canarias.
Moncloa defiende priorizar la colaboración frente a la confrontación y destaca la cooperación marroquí durante las primeras horas de la crisis, que permitió devolver a uno de cada diez migrantes que entraron de forma irregular. Al mismo tiempo, el Ejecutivo ha reclamado modificar el modelo de cooperación y ha recurrido a la Unión Europea y a Frontex para abordar la gestión fronteriza.
Las dudas también afectan a la reagrupación familiar de los menores migrantes en Ceuta. El Gobierno afirma que la interdependencia entre ambos países hace demasiado costosa una ruptura, mientras el Ejecutivo de Sánchez combina el reconocimiento de los fallos marroquíes con los elogios al despliegue de su gendarmería ante nuevas alertas de entradas masivas.
El contexto incluye además la recuperación de las relaciones entre España y Argelia, rival regional de Marruecos, y la próxima reunión en Nueva York del ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, con su homólogo marroquí, Nasser Bourita. Como suele ocurrir tras las crisis, ambos países buscan rebajar la tensión mediante contactos de alto nivel.
Entre los asuntos pendientes figura la visita del Rey a Ceuta y Melilla, prevista para las próximas semanas y cuya reacción en Rabat genera expectación. La última visita, en 2007, provocó la retirada del embajador marroquí en Madrid. Para Zaragoza, como capital aragonesa, la evolución de esta relación afecta al marco general de la política exterior y migratoria de España, aunque el foco de la crisis se sitúa en los territorios fronterizos.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.