Muere atropellado el lince Wepe en la A-2 a la altura de La Muela
Wepe, uno de los linces liberados en la cuenca del Huerva, murió presuntamente atropellado en la A-2 a la altura de La Muela. Es la segunda muerte del programa.
El programa de reintroducción del lince ibérico en Aragón ha sufrido un nuevo revés con la muerte de Wepe, uno de los ocho ejemplares liberados este año en la cuenca del Huerva. Según ha informado el Gobierno de Aragón, el animal habría sido atropellado durante la noche del sábado al domingo al cruzar la autovía A-2 a la altura de La Muela (Zaragoza). Se trata de un macho que había sido soltado el 9 de julio en Torrecilla de Valmadrid y que llevaba un collar con GPS que permitía seguir sus movimientos.
El cadáver será trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca, donde se le practicará una necropsia para confirmar las causas de la muerte. Es la segunda muerte de un ejemplar desde que Aragón recuperó esta especie tras más de cuatro décadas de ausencia. La primera fue la de Waka, una hembra que apareció muerta a finales de junio junto a las vías del tren en el entorno de Puerto Venecia, en Zaragoza. Su necropsia reveló un fuerte golpe en la cabeza, compatible con el impacto de un tren o con la onda de presión generada por el convoy.
Wepe había recorrido en las últimas semanas municipios como Azuara, Aguarón, Herrera de los Navarros, Paniza, Mezalocha o Muel, y había permanecido junto a Wintail, otra de las hembras incorporadas al programa, por lo que los técnicos del Gobierno de Aragón contemplaban la posibilidad de que ambos se asentaran como pareja.
La reintroducción comenzó el 17 de marzo y se completó en cinco operaciones de liberación con cuatro machos y cuatro hembras. El proyecto se desarrolla sobre 27.500 hectáreas, cerca del 70% integradas en la Red Natura 2000, y forma parte del proyecto europeo Life Lynxconnect, con una inversión de 1,1 millones de euros, de los que 920.000 proceden de fondos europeos.
Los atropellos son una de las principales causas de mortalidad no natural de esta especie, sobre todo durante los desplazamientos de dispersión de los ejemplares jóvenes. Con estas dos muertes, la convivencia con carreteras y líneas ferroviarias se perfila como uno de los retos centrales del programa, que prevé contar en unos cinco años con al menos cuatro hembras reproductoras asentadas en Aragón y con las primeras camadas nacidas en libertad en 2028.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.