Cómo el diseño del supermercado puede hacerte gastar más de lo previsto
La distribución, la música y la ubicación de los productos en los supermercados buscan impulsar compras no previstas.
La distribución de los supermercados, desde la ubicación de los productos hasta la música ambiental, está diseñada para prolongar la visita y favorecer compras impulsivas, según explica Deia. El objetivo es que el cliente recorra más pasillos y termine gastando más de lo que había planeado.
Los alimentos básicos, como la leche, la carne o los huevos, suelen colocarse lejos de la entrada y separados entre sí. Así, quienes acuden a por pocos productos deben atravesar buena parte del establecimiento y quedan expuestos a más artículos y promociones.
También influye la colocación en las estanterías. Los productos situados a la altura de los ojos y de las manos suelen ser los más caros, las novedades o las marcas blancas más rentables, mientras que las alternativas más económicas acostumbran a estar en las baldas inferiores. En las zonas visibles para los niños se colocan productos como cereales azucarados y juguetes.
El tamaño del carro puede contribuir a la sensación de que todavía queda espacio y de que se ha comprado poco. Además, la música lenta favorece un ritmo de paseo más pausado, mientras que los olores a pan o bollería, incluso cuando proceden de ambientadores, pueden despertar el apetito.
La última oportunidad para fomentar compras no previstas está en las cajas. En sus pasillos de espera se colocan productos pequeños como chicles, chocolate, pilas, revistas o maquinillas de afeitar, artículos que pueden terminar en la cesta por aburrimiento o antojo.
Estas prácticas afectan a los consumidores también en Bilbao y en el conjunto de Bizkaia, aunque el texto no señala establecimientos concretos de la capital vizcaína.
Información elaborada a partir de Deia.