El calor extremo eleva los riesgos para la salud y la economía en España
El cambio climático eleva los riesgos para la salud, la economía y los servicios públicos en España, con más de 5.700 muertes por calor en 2026.
Los fenómenos meteorológicos extremos están poniendo a prueba la capacidad del Estado español para proteger a la población, la economía y la salud, según la última evaluación de Transición Ecológica. El informe identifica más de un centenar de riesgos climáticos, más de la mitad relevantes por su gravedad o inminencia.
Entre las principales amenazas figuran las muertes vinculadas al calor y a la contaminación atmosférica, la sequía extrema, el estrés térmico en las ciudades y posibles interrupciones del suministro de agua o energía. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) señala que la temperatura media anual del país ha aumentado 1,75 grados desde 1961 y que los 12 años más cálidos se han registrado íntegramente en el siglo XXI.
El verano de 2026 ha sido el más cálido desde, al menos, 1869, con una temperatura media peninsular de 24,5 grados, 2,4 por encima de lo normal. Según las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, entre junio y septiembre se contabilizaron más de 5.700 muertes atribuibles al calor, el dato más alto de la última década en el Estado.
El calentamiento también favorece incendios más extensos y difíciles de extinguir. La frecuencia de estos fuegos podría aumentar un 14% a finales de siglo en la cuenca mediterránea con un escenario de emisiones intermedio, y hasta un 30% con emisiones elevadas. El informe advierte además de temporadas de incendios más largas, pérdida de masa forestal y mayor riesgo de inundaciones por precipitaciones torrenciales.
El Mediterráneo español registró en 2025 sus temperaturas superficiales más altas desde 1940, mientras que en agosto de 2026 alcanzó un récord de 28,5 grados. Este calentamiento aporta energía y humedad adicional a las tormentas y perjudica a los ecosistemas marinos. También puede afectar a la agricultura, la producción hidroeléctrica, las infraestructuras, el transporte y el turismo, por el calor extremo, las enfermedades transmitidas por mosquitos y la degradación de los recursos naturales.
La situación afecta al conjunto del Estado y también resulta relevante para Bilbao y Bizkaia por sus posibles consecuencias sobre la salud, los servicios públicos, las infraestructuras y la actividad económica, aunque el informe citado no aporta datos específicos de la villa.
Información elaborada a partir de Deia.