Un experto advierte de que el acosador escolar puede tener cualquier perfil y pide una respuesta conjunta
Un experto en ciberacoso advierte de que el acosador puede ser un buen estudiante y pide una intervención conjunta de familias y centros.
Jorge Rendón, especialista en acoso y ciberacoso, advirtió durante una jornada contra el ciberacoso celebrada esta semana en el Colegio Franciscanas de Montpellier de Trapagaran de que quien acosa no responde necesariamente al estereotipo de niño problemático o de familia desestructurada. Según explicó, el acosador puede ser buen estudiante, deportista, popular o pertenecer a una familia estable, por lo que uno de los errores a evitar es pensar que existe un perfil único.
Entre los factores que favorecen estas conductas, Rendón citó la falta de empatía, la necesidad de dominar, la búsqueda de reconocimiento y la presión del grupo. También mencionó la desinhibición en internet, un fenómeno descrito hace más de dos décadas por el psicólogo John Suler, según el cual el anonimato que ofrece la red puede desencadenar conductas inapropiadas. Añadió que, tras la pantalla, los chicos se atreven a decir cosas que difícilmente dirían cara a cara, y que el acoso es una dinámica de grupo que refuerza la agresión.
El especialista señaló que muchos padres se sorprenden al conocer que sus hijos acosan a otros y que suelen responder con frases como «mi hijo jamás haría algo así». Recordó que un menor puede comportarse de forma distinta en casa y en el colegio. Entre las señales de alerta mencionó que un niño se burle constantemente de otro, use apodos, disfrute humillando o justifique las agresiones alegando que «son bromas», aunque subrayó que no toda broma convierte a alguien en acosador.
Rendón insistió en que, al descubrir que un hijo hace daño, negarlo no ayuda, y que las familias deben reconocer los errores, establecer límites y enseñar responsabilidad. El primer paso, según dijo, es detener la conducta y proteger a la víctima, pero también es necesario educar para reducir tanto a los agresores como a los espectadores pasivos. Aunque una sanción puede ser necesaria, advirtió de que el castigo por sí solo no siempre modifica el comportamiento, por lo que recomendó trabajar la empatía, la regulación emocional, el respeto y el diálogo.
Para combatir el acoso, el experto defendió una intervención integral en la que participen familias, centros educativos y autoridades, y que incluya la sensibilización en el uso responsable de la tecnología tanto de adultos como de menores. La noticia procede de Deia y se enmarca en la provincia de Bizkaia; Trapagaran, donde se celebró la jornada, es una localidad del entorno del Gran Bilbao.
Información elaborada a partir de Deia.