BasqueFIK y Basque Health Cluster plantean unir finanzas y salud
BasqueFIK y Basque Health Cluster proponen unir financiación, inversión pública y salud para impulsar el sector biosanitario vasco.
El clúster financiero vasco BasqueFIK y Basque Health Cluster proponen reforzar la colaboración entre los sectores financiero y sanitario para impulsar proyectos de alto valor social y económico en Euskadi. Un informe conjunto plantea mecanismos de financiación adaptados a una actividad marcada por los largos ciclos de desarrollo y las elevadas necesidades de capital.
El ecosistema vasco de la salud facturó 9.500 millones de euros en 2024, según datos de la SPRI. Dentro de él, la industria biosanitaria reúne a 300 compañías, con una facturación de 1.104 millones y 5.384 empleos de alta cualificación. Por su parte, el ecosistema financiero e inversor vasco representa entre el 8% y el 10% del PIB de Euskadi, y agrupa a más de 300 entidades y 50.000 profesionales.
El documento advierte de que la salud ha sido en muchas ocasiones un sector poco conocido para el ámbito financiero, pese a su potencial. Según el informe, Europa destaca en investigación básica, pero tiene dificultades para convertir ese conocimiento en empresas: el 66% de sus compañías de alto crecimiento se consolida fuera del continente y uno de cada tres unicornios europeos traslada su sede al exterior para captar nuevas rondas de inversión.
BasqueFIK y Basque Health Cluster consideran que el crecimiento de las tecnologías sanitarias y biomédicas puede favorecer el arraigo del conocimiento, el talento y el empleo cualificado en Euskadi. El director general de BasqueFIK, Iker Ojembarrena, subraya que será necesario reforzar las capacidades de gestión, financiación e inversión, además del talento científico y tecnológico.
La estrategia propuesta combina inversión privada, apoyo público y medidas fiscales para facilitar la entrada de capital. Entre las opciones se incluyen estructuras de coinversión público-privada, fórmulas compartidas para reducir riesgos en fases críticas y vías para acercar proyectos validados a fondos, entidades financieras, oficinas familiares e inversores del territorio.
El informe señala que poner en marcha una iniciativa puede requerir unos 300.000 euros, mientras que las fases de crecimiento y expansión pueden elevar las necesidades hasta los 10 millones. Ambos clústeres reclaman instrumentos públicos ágiles y estables, una mejor conexión entre las empresas emergentes y los inversores especializados y una mayor profesionalización de la gobernanza. La propuesta afecta al conjunto de Euskadi y resulta de interés para Donostia-San Sebastián como capital guipuzcoana y parte del ecosistema económico y sanitario vasco.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.