Cómo mejorar los desayunos y meriendas infantiles con cambios sencillos
AESAN recomienda reducir los productos azucarados habituales en desayunos y meriendas infantiles y priorizar fruta, cereales integrales y lácteos naturales.
Revisar los alimentos que se repiten a diario en los desayunos y meriendas puede ayudar a mejorar la alimentación infantil en Gipuzkoa y también en Donostia-San Sebastián. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda priorizar la fruta fresca, los cereales integrales y los lácteos naturales sin azúcar añadido, y limitar la presencia habitual de galletas, bollería, cereales azucarados y otros ultraprocesados.
El problema no está en consumir un producto concreto de forma puntual, sino en que algunas opciones desplacen de manera habitual a alimentos más nutritivos. Además, muchos productos preparados contienen azúcares libres, como los cereales de desayuno, las bebidas de cacao, los yogures de sabores, las galletas y los zumos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja limitar su consumo durante toda la vida, mientras que en la infancia esta medida también ayuda a prevenir problemas como la caries dental.
Entre los cambios propuestos por Ainhoa, enfermera pediátrica detrás de la cuenta de Instagram @enfermeradebebes, figuran sustituir los cereales azucarados por avena o cereales sin azúcar añadido; la crema de chocolate del pan por queso, hummus, aguacate o crema de frutos secos sin azúcar añadido; y las galletas industriales por pan integral o fruta. También plantea cambiar las bebidas de cacao azucaradas por leche natural, los yogures de sabores por yogur natural y los zumos o bolsitas de fruta por fruta entera adaptada a la edad.
La AESAN aconseja revisar las etiquetas y no guiarse solo por mensajes como “infantil” o “con cereales”. La bollería industrial puede sustituirse por preparaciones caseras menos azucaradas, aunque una receta hecha en casa también puede contener mucho azúcar. Del mismo modo, el zumo natural no equivale a comer la pieza completa de fruta.
Los cambios pueden introducirse de forma progresiva para facilitar la adaptación de los niños acostumbrados a sabores muy dulces. También ayuda que los adultos den ejemplo y que los alimentos no se utilicen como premio o castigo. Desde el primer año, el desayuno y la merienda pueden incluir pan integral, fruta fresca, leche o yogur natural, con cantidades y texturas adaptadas a cada etapa. En menores de doce meses deben seguirse las recomendaciones específicas de alimentación complementaria.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.