Javier Hernáez, el cura de Larratxo que hizo de la calle su parroquia
Javier Hernáez repasa su trayectoria como párroco de Larratxo durante la crisis de la heroína y su labor social fuera de la Iglesia.
Javier Hernáez (1954), sacerdote vinculado durante décadas a Donostia-San Sebastián, repasa su trayectoria en una entrevista concedida en Pasai Antxo. El religioso, ya jubilado de sus responsabilidades parroquiales, fue párroco de Larratxo desde el 6 de enero de 1984, en plena crisis de la heroína, y se define como un cura «atípico» por su forma de trabajar fuera de la parroquia.
Hernáez recuerda que durante sus dos primeros años en Larratxo ofició más de 20 funerales de menores de 25 años. Asegura, sin embargo, que el mayor drama no era únicamente la muerte, sino la situación de las personas dependientes de la heroína y el impacto de la adicción en sus familias, marcadas por robos, engaños y conflictos.
Su acercamiento a las realidades más vulnerables comenzó en la adolescencia, cuando visitó unos asentamientos de población gitana. Más adelante, con 19 años, convivió con cincuenta familias gitanas de Pamplona dentro de un proyecto de erradicación del chabolismo. Según explica, aquellas experiencias le llevaron a situarse junto a las personas más débiles y oprimidas.
El sacerdote también rememora su relación con los obispos Setién, Uriarte y Munilla, así como su ordenación con el pelo largo, barba y zapatillas deportivas. Defiende una Iglesia cercana a cada comunidad y cuestiona que las mismas formas litúrgicas deban aplicarse de igual manera en lugares tan distintos como Katmandú y Pasaia.
Hernáez ha desarrollado buena parte de su actividad en Cáritas y junto a personas desempleadas de la asociación Asteartea. «Mi despacho era la calle y mi confesionario, el bar», resume. Aunque ya no tiene responsabilidades en la parroquia, continúa celebrando eucaristías ocasionalmente y mantiene su vida cotidiana en Altza y Larratxo, barrios donostiarras donde afirma sentirse querido.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.