Un vecino de Arrasate fabrica máscaras realistas con impresora 3D y pintura a mano
Markel Goikolea, vecino de Arrasate, fabrica máscaras realistas con impresora 3D y las pinta a mano. Una afición que nació en sus fiestas infantiles.
Markel Goikolea, vecino de Arrasate, dedica buena parte de su día a la fabricación de máscaras con impresora 3D. Según explica, el uso de la máquina ha reducido los tiempos de producción, aunque el acabado sigue siendo manual, ya que cada pieza se pinta a mano. Asegura que es una actividad que disfruta y de la que se siente orgulloso por el resultado.
La idea surgió a partir de su trabajo como DJ en fiestas infantiles. Al ver que a los niños les gustaba disfrazarse para hacer coreografías, empezó comprando máscaras de los payasos Pirritx, Porrotx y Marimotots. Por casualidad, también había adquirido una impresora 3D para otros fines, y al combinar ambas cosas descubrió que podía fabricar sus propias máscaras. Comenzó con una impresora pequeña y ahora se ha animado a comprar una más grande, exclusivamente para este proyecto.
El proceso parte de una fotografía, a partir de la cual diseña el rostro como máscara con un programa informático. Según Goikolea, lo más complicado no es la impresión, sino el último paso: pintar la máscara. Imprimir una pieza puede llevar entre dos y seis días, según su tamaño y complejidad. Después hay que retirar el material sobrante, limpiar, lijar y pintar en tres o cuatro capas, a mano, hasta lograr un acabado realista. Para ello cuenta con la ayuda de un colega artista. Al principio utilizaba sprays, pero los descartó por ser tóxicos y ahora trabaja con pintura acrílica.
Goikolea explica que los rostros con rasgos muy marcados son más difíciles de reproducir de forma realista, mientras que los personajes de dibujos animados resultan más sencillos. Antes de pintar, muestra el diseño a otras personas para comprobar si se parece al original, ya que un diseño poco fiel complica mucho el resultado final.
Aunque por ahora sólo ha recibido encargos de cabezas grandes, le gustaría en el futuro fabricar figuras de cuerpo entero por partes, aunque todavía no dispone de una impresora adecuada para ello. Todo el trabajo se realiza en una sala de su casa. Para él, la impresora 3D abre un abanico de posibilidades enorme: ha fabricado piezas de repuesto para una lavadora estropeada y juguetes para niños, siempre descargando diseños de internet.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.