Madre María, la religiosa que perdonó a los asesinos de su marido en Santo Ángel
La historia de Madre María, fundadora en Santo Ángel de una congregación educativa y caritativa, con proyección en Alquerías, Cieza, Mula, Fortuna y Moratalla.
La columna de opinión publicada en La Opinión de Murcia recuerda la figura de María Dolores Séiquer Gayá, esposa del médico católico Ángel Romero Elorriaga, nieto del marqués de Pinares, asesinado en 1936 y cuyo cadáver fue exhibido por Murcia y colgado en una morera. Tras la Guerra Civil, María impidió que los asesinos de su marido fueran ejecutados.
Según el autor, que cita a un antiguo alumno suyo, Pedro Hernández, tras la contienda María regresó de Marsella, donde había huido tras el saqueo de Villa Pilar, la casa que el matrimonio había comprado en Santo Ángel. Allí, junto a Madre Amalia, fundó la Congregación de Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado, que en 1947 contaba con 15 religiosas.
La comunidad se dedicó a visitar enfermos, ayudar a los pobres, impartir clases nocturnas a niñas mayores de 14 años y educar en la fe y la cultura. Según el texto, la congregación extendió su labor a Alquerías, Cieza, Mula, Fortuna y Moratalla, así como a Extremadura, Bolivia, Honduras y Mozambique.
El artículo destaca además gestos de perdón, como la ayuda económica a los hijos de uno de los asesinos de su marido. María murió en 1975, a los 84 años, en Villa Pilar, y fue declarada venerable, con el proceso de beatificación ya iniciado.
El autor aprovecha la historia para plantear un debate sobre la educación pública y la concertada y critica a quienes defienden la pública pero escolarizan a sus hijos en centros privados de élite.
Información elaborada a partir de La Opinión de Murcia.