El agua ayuda a lograr huevos fritos más tiernos con menos aceite
Una técnica con agua y poco aceite permite preparar huevos más tiernos, reducir grasas añadidas y conservar una yema cremosa.
Una técnica difundida por varios especialistas culinarios permite preparar huevos fritos más tiernos y ligeros utilizando una pequeña cantidad de agua, sola o junto con poco aceite. El método combina la cocción a la plancha y al vapor, y puede reducir las calorías procedentes de las grasas añadidas.
El cocinero Justin Chapple, vinculado a la revista estadounidense Food & Wine, propone comenzar con algo de aceite y añadir agua caliente para terminar de cuajar el huevo con el vapor. La editora gastronómica Kelsey Youngman también ha destacado que este procedimiento permite cocinar varios huevos de forma uniforme y mantener las claras tiernas sin darles la vuelta.
Para preparar uno o dos huevos se necesita una sartén antiadherente, una tapa y una o dos cucharaditas de agua. La sartén debe calentarse a fuego medio-bajo antes de cascar los huevos. Cuando la clara empiece a cuajarse, se incorpora el agua por un lateral, sin verterla sobre la yema, y se tapa durante entre 30 segundos y dos minutos, según el punto deseado.
El vapor transmite calor a la parte superior del huevo y favorece una cocción más uniforme. Además, mientras queda agua líquida en la sartén, las zonas humedecidas tienden a mantenerse cerca de los 100 grados, lo que ayuda a evitar que la clara se reseque. El resultado es menos crujiente y dorado que el de un huevo frito convencional, pero generalmente más tierno.
La principal ventaja nutricional es que el agua no aporta calorías, frente a las aproximadamente 120 kilocalorías de una cucharada de aceite. Aun así, el aceite de oliva utilizado con moderación es compatible con una alimentación equilibrada. No debe añadirse agua a una sartén con abundante aceite muy caliente por el riesgo de salpicaduras.
El American Egg Board advierte además de que las yemas poco cuajadas pueden no alcanzar una temperatura suficiente para eliminar microorganismos como la Salmonella. Las personas especialmente vulnerables deben cocinar completamente el huevo. La técnica puede resultar práctica también para los hogares de Palma que busquen claras tiernas y menos grasa añadida, aunque sin los bordes crujientes del huevo frito tradicional.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.