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Medio Ambiente

Proteger el Canal de Menorca favorece la diversidad genética de especies marinas

Un estudio de la UIB y el CSIC muestra que la zona protegida del Canal de Menorca eleva la diversidad genética de cuatro especies marinas pesqueras.

Redacción · Palma 3 min de lectura

Un estudio de la Universitat de les Illes Balears (UIB), realizado con investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), concluye que proteger los ecosistemas marinos favorece la diversidad genética de las especies que viven en ellos. El trabajo analizó cuatro especies de interés pesquero: el salmonete (Mullus surmuletus), el serrano (Serranus cabrilla), la cabracho (Scorpaena notata) y el pulpo común (Octopus vulgaris).

Según el estudio, los ejemplares de la zona de protección pesquera del Canal de Menorca, donde la pesca de arrastre está prohibida desde hace diez años, presentan de manera consistente una mayor diversidad genética. En las cuatro especies, los individuos de la zona protegida mostraron más variabilidad en el fragmento de ADN analizado que los de dos zonas abiertas a la pesca.

La diversidad genética es la variedad que existe en el ADN de los individuos de una misma especie, y se puede entender como una «caja de herramientas biológica»: cuantas más herramientas, más capacidad tiene una población para afrontar cambios en el medio, enfermedades u otras presiones. «Los resultados muestran que proteger los hábitats marinos puede ayudar a conservar la variedad genética de las especies, además de favorecer sus poblaciones», explica Noemi Pasini, autora principal del estudio e investigadora del grupo HEGEN de la UIB, que añade que incorporar datos genéticos al seguimiento de la pesca podría ayudar a tomar decisiones de conservación más eficaces.

Tras la creación de la zona protegida en 2016, parte de la actividad pesquera se desplazó hacia otros sectors, especialmente hacia la zona abierta más cercana. Al cruzar los registros de los barcos con los datos genéticos, los investigadores encontraron una relación entre la actividad pesquera y la diversidad: en general, las zonas donde la pesca había aumentado o se había mantenido presentaban menos diversidad. Los autores advierten además de que el intercambio de peces entre zonas puede no bastar para compensar una presión pesquera intensa y continuada.

El equipo analizó cerca de 400 ejemplares recogidos entre 2021 y 2023 en tres zonas del Canal de Menorca, comparando un fragmento del ADN mitocondrial llamado COI, habitualmente usado como un código de barras genético. También estudiaron los registros de actividad de los barcos entre 2009 y 2023. Los propios autores señalan que el análisis se limita a un solo fragmento de ADN, por lo que los resultados son un primer indicador que requerirá estudios más amplios, aunque este tipo de análisis es sencillo y asequible y podría complementar el seguimiento de las zonas protegidas.

El estudio se ha realizado en el marco del proyecto MARFISH, financiado por el Govern balear a través del Fondo del Impuesto de Turismo Sostenible, y las campañas CANAL forman parte del proyecto SosMed, financiado por la Unión Europea. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation.

Información elaborada a partir de Ara Balears.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Ara Balears · Ver original

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