Celta y Union Saint-Gilloise: dos entrenadores jóvenes y dos formas opuestas de entender el juego
Análisis del duelo europeo Celta-Union Saint-Gilloise: los estilos de Giráldez y Hubert, sus sistemas, presiones y trayectorias.
El duelo europeo de este jueves entre el Celta y el Union Saint-Gilloise enfrentará a dos equipos con un historial europeo reciente y una propuesta futbolística muy ligada a las ideas de sus entrenadores: Claudio Giráldez, en el bando celeste, y David Hubert, al frente del conjunto belga. Giráldez, de 38 años y natural de Porriño, y Hubert, apenas doce días mayor, forman parte de una nueva generación de técnicos con una concepción moderna del juego, una gran importancia de la preparación táctica y flexibilidad en la gestión de los recursos.
Ambos plantean su juego con tres defensas centrales y carriles profundos, pero difieren en el uso de los centrocampistas y en la ocupación del espacio. La diferencia principal está en cómo pretenden controlar los partidos. Giráldez busca dominar a través de la ocupación de espacios, la circulación del balón y la generación de superioridades, mientras que Hubert concede más peso a la intensidad colectiva, la verticalidad y las transiciones rápidas. Según el texto, ninguna de las dos propuestas implica necesariamente un estilo más ofensivo o más defensivo, sino un equilibrio entre defensa y ataque que evoluciona con la práctica.
El Celta de Giráldez parte de un 3-4-3 que varía según el perfil de los atacantes y la fase del juego. Los tres centrales permiten salir con superioridad frente a dos delanteros rivales, los carrileros aportan profundidad y los interiores ocupan los espacios entre la defensa y el centro del campo contrario. El técnico ha incorporado estructuras asimétricas, con presión a distintas alturas y apoyos interiores para liberar a un tercer futbolista. En cambio, el Saint-Gilloise de Hubert usa con frecuencia un 3-5-2 o un 3-1-4-1, prioriza la protección de la zona central y la conexión rápida con los centrocampistas ofensivos mediante el juego directo.
La forma de presionar también marca diferencias. Giráldez apuesta por una presión agresiva y adelantada, para robar en campo rival o recuperar pronto tras perder el balón. Hubert es más partidario de una marca intensa y enfocada a recuperar la pelota para lanzar rápidamente el contraataque. Según el análisis, el Celta se ha sentido cómodo últimamente en bloque medio o bajo, concediendo poco al rival, mientras que el equipo belga combina el contraataque con presiones altas y ataques posicionales elaborados.
Las trayectorias de ambos técnicos también son distintas. La carrera de Giráldez ha estado muy vinculada a la estructura formativa del Celta, desde el equipo cadete y juvenil hasta el Fortuna y, después, el primer equipo, al que ha trasladado una idea de juego construida desde la cantera. Hubert llegó al Union tras dirigir al Anderlech y al OH Leuven, por lo que, pese a ser solo doce días mayor, tenía más experiencia al frente de un equipo cuando asumió el cargo actual.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.