La IA busca libros de saldo y de viejo para entrenar sus modelos
Los libros de saldo y de segunda mano se convierten en materia prima para la IA. Un debate sobre el patrimonio bibliográfico y el uso de los fondos antiguos.
Según el artículo publicado por Faro de Vigo, en España se editan unos 90.000 títulos al año, y la mitad no llega a vender un solo ejemplar, mientras que la mayoría apenas supera las 100 reproducciones. Ese exceso de títulos alimenta el circuito de libros de saldo, de segunda mano y de ocasión, en plataformas en línea, librerías antiguas, puestos de feria y mercados, donde también acaban ejemplares procedentes de desalojos de pisos tras el fallecimiento de sus ocupantes.
El texto recuerda que muchos de esos libros pertenecieron a colecciones divulgativas económicas, como las de RTVE, las ofertas del Círculo de Lectores o las enciclopedias e historias del arte o de España que muchos estudiantes usaron, y que supusieron el primer acceso de las clases trabajadoras a una cultura básica. Autores como Pearl S. Buck, Mika Waltari o Maxence Van der Meersch, con obras de calidad, han quedado hoy prácticamente olvidados.
Según el artículo, los libros antiguos se han convertido ahora en una fuente de documentación para empresas que desarrollan inteligencia artificial, que necesitan ampliar su corpus textual en más idiomas. Un librero de Badalona alertó de que había recibido pedidos inusuales, procedentes de un mismo punto de Estados Unidos, de obras poco habituales como manuales técnicos de producción de vino, actas de congresos o diarios de la Guerra Civil. El autor sostiene que el objetivo sería escanearlos y, después, destruirlos, y menciona a la empresa Anthropic, que opera la herramienta Claude, como una de las implicadas, aunque se trata de una afirmación del texto original.
El artículo describe también una nueva profesión, la de escaneador de libros, con jornadas de ocho horas de pie y experiencia previa en la copia de códigos de barras y documentos. Para el autor, destruir ejemplares raros, especialmente anteriores a la implantación del ISBN y del depósito legal en bibliotecas públicas, supone un daño al patrimonio bibliográfico. Como alternativa, algunos libreros proponen crear bancos de metadatos públicos que eviten que el negocio quede en manos de intermediarios.
La noticia tiene un alcance estatal y no incluye datos concretos sobre Pontevedra. Su interés para los lectores de la provincia está en el destino de los libros de segunda mano y en la conservación del patrimonio bibliográfico, asuntos que afectan a librerías, bibliotecas y coleccionistas de toda Galicia.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.