Encarna Anillo mezcla flamenco y terapia en un recital desigual
Encarna Anillo presentó Camino de flores, un recital que une flamenco, terapia, música antigua y textos testimoniales.
Encarna Anillo presentó Camino de flores, una propuesta que combina flamenco, recitado, música antigua y recursos vinculados a la terapia y al crecimiento personal. El espectáculo mostró el proceso vital de la intérprete a través de cantes tradicionales y nuevas letras de carácter testimonial.
La cantaora ofreció alegrías, peteneras, tangos con estribillo y fandangos, con una voz que el crítico calificó de deliciosa y una dicción flamenca natural. Las soleares de Cádiz destacaron especialmente, al igual que unas seguiriyas descritas como rotundas e íntimas.
El recital incorporó también la participación de un laudista, una parte considerada forzada en la propuesta. Ambos interpretaron, con el instrumento antiguo, la Nana y la Asturiana, dos de las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla, en una lectura libre y con momentos de belleza.
El programa se completó con A qué le llaman distancia, de Atahualpa Yupanqui, y unas bulerías con estribillo de nueva creación. La crítica considera que el conjunto reúne demasiados elementos heterogéneos y que algunas letras de crecimiento personal pierden eficacia poética en el escenario.
Los recitados resultaron difíciles de entender por las condiciones técnicas, al no contar con megafonía, y posiblemente también por no tratarse de una recitadora profesional. La propuesta, presentada por Anillo como la de una “cantaora y terapeuta”, se valora como un ejercicio de desnudez valiente, aunque con carencias de puesta en escena y más cercano quizá a un entorno terapéutico que al espectáculo escénico.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.