Alana S. Portero presenta 'Cosamala', una novela gótica sobre las 17 rosas de Guillena y la violencia contra las mujeres
Alana S. Portero presenta 'Cosamala', novela gótica basada en las 17 rosas de Guillena y en la violencia contra las mujeres en la Guerra Civil.
La escritora Alana S. Portero habla con Levante-EMV sobre 'Cosamala' (Seix Barral, 2026), su segunda novela tras el éxito internacional de 'La mala costumbre', que contó con el impulso de Dua Lipa. La obra, que la autora describe como gótica, de fantasmas, lorquiana y antifascista, se basa en el fusilamiento real de las 17 rosas de Guillena y aborda la violencia sistemática contra las mujeres durante la Guerra Civil, con una trama ambientada en el verano de 1937.
Portero explica que buscó alejarse de la intimidad de su obra anterior para no caer en la repetición. Según cuenta, el germen del libro está en los testimonios de las mujeres fusiladas, que se abrazaban antes de morir. A partir de ese dato imagina qué pasaría si esa unión se convirtiera en una fuerza capaz de enfrentarse al poder que pretendía acabar con ellas, y si en esa reacción asumieran la tarea de desenterrar y dar sepultura digna a los asesinados.
La autora recuerda el caso real de Guillena: un hombre de edad muy avanzada rompió un silencio de 74 años y señaló el lugar de la fosa, tras haber presenciado de niño, subido a un olivo, cómo se producían las ejecuciones. Los restos fueron recuperados y devueltos al pueblo, donde hoy existe un memorial con los nombres de cada una de las mujeres.
Portero subraya el papel de las mujeres en la guerra como objetivo para castigar o chantajear a los hombres, una perspectiva, según afirma, poco explorada en la literatura sobre el conflicto. Describe la violencia contra ellas como sistemática y planificada, con pautas como la detención, la tortura, el rapado y el asesinato, que generaban una narrativa de terror que se extendía de pueblo en pueblo.
En la entrevista, la escritora defiende que enterrar a los muertos y hablar abiertamente de lo ocurrido es necesario para cerrar una herida que sigue abierta en España. Afirma que la polarización ha llegado incluso a dificultar la dignidad de las sepulturas, y cita a la antropóloga Margaret Mead para reivindicar el cuidado de los muertos como uno de los gestos más humanos.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.