El puente de Monteolivete, la obra de Calatrava que da vida a las Fallas y une la nueva Valencia
Historia del puente de Monteolivete, obra de Calatrava en Valencia: sus datos, la columna del Papa y su papel en las Fallas y la nueva ciudad.
El puente de Monteolivete, obra del arquitecto Santiago Calatrava, es conocido por muchos valencianos como el escenario de los castillos de fuegos artificiales de las Fallas. Su estructura conecta las dos orillas del antiguo cauce del Turia y forma parte del conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El proyecto lo firmó junto al ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez, que se ocupó de uno de sus tramos, mientras que Julio Martínez Calzón colaboró en esa misma parte de la obra.
El puente tiene dos tableros paralelos idénticos, cinco vanos de 29 metros de luz y dos vigas que dibujan un arco parabólico. Su característica tonalidad ocre y gris le da una personalidad muy marcada. Según recoge el texto original, a la entrada del puente se alza una columna de piedra caliza de 5,10 metros de altura, regalo de Calatrava a la ciudad con motivo de la visita del papa Benedicto XVI en el V Encuentro Mundial de las Familias, en 2006. La columna, diseñada por el escultor Jesús Castelló, se ubica donde se levantó el altar desde el que el Papa ofició la misa.
Además de su papel durante las Fallas, con el Hemisferic y el Palacio de las Artes Reina Sofía iluminados a ambos lados, el puente sirve tanto al tráfico rodado como al peatonal. La rotonda del extremo sur es un punto muy frecuentado por quienes quieren fotografiarse en la nueva Valencia.
El texto recuerda que, antes de la construcción del puente, las dos orillas del antiguo cauce no estaban conectadas, en una zona vinculada a labores de huerta y a solares con uso industrial. La obra forma parte de la transformación urbanística que dio lugar a la nueva imagen de la ciudad.
Información elaborada a partir de Las Provincias.