La doctora Ana Pérez Ballesta desmonta mitos sobre la salud, como el del moco verde y los antibióticos
La doctora Ana Pérez Ballesta desmonta mitos sanitarios sobre antibióticos, fiebre, moco verde y alcohol en su libro Doctora, una pregunta.
La médica de familia y divulgadora Ana Pérez Ballesta desmonta algunas de las creencias sanitarias más extendidas en su libro Doctora, una pregunta (Larousse). Entre ellas, que el moco verde indique automáticamente la necesidad de antibióticos, que haya que bajar siempre la fiebre o que una copa de vino al día proteja el corazón. La especialista, nacida en Murcia en 1994, advierte de que tener acceso a mucha información sanitaria no garantiza interpretarla bien, sobre todo en internet y las redes sociales.
Según explica, los catarros están causados mayoritariamente por virus, contra los que los antibióticos no actúan. "Un catarro se cura en 7 días sin antibiótico o en 1 semana con antibiótico", señala a este periódico. Recuerda además que tomarlos sin necesidad puede provocar efectos adversos y favorecer resistencias bacterianas. En cuanto al color del moco, indica que el tono verdoso se debe en parte a células defensivas y sustancias liberadas por el organismo, por lo que también puede aparecer en infecciones víricas.
Sobre la fiebre, la doctora recuerda que es una respuesta de defensa del organismo y que medicamentos como el paracetamol buscan aliviar el malestar, no reducir la temperatura a toda costa. Para valorar la situación aconseja tener en cuenta el estado de la persona, su edad y sus síntomas. También cuestiona el reposo absoluto ante el dolor de espalda: en las lumbalgias mecánicas habituales recomienda mantenerse activo y recuperar la actividad de forma progresiva.
En relación con el alcohol, la especialista afirma que no existe fundamento actual para empezar a beber con la idea de proteger el sistema cardiovascular, ya que puede favorecer la hipertensión, determinadas arritmias y aumentar el riesgo de varios tipos de cáncer. Asimismo, aclara que el omeprazol reduce la producción de ácido gástrico y no protege frente a todos los efectos secundarios de otros fármacos.
Más allá de los mitos, Pérez Ballesta insiste en la prevención y los hábitos cotidianos: caminar más, levantarse con frecuencia si se pasa mucho tiempo sentado, incorporar ejercicios de fuerza, mantener horarios regulares de sueño, seguir una alimentación variada, reducir el alcohol, abandonar el tabaco y cuidar la salud emocional. Subraya también que la prevención depende del tiempo, los recursos y las condiciones de vida de cada persona, por lo que las recomendaciones deben adaptarse a cada paciente.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.