El tranvía que unió Vigo con el Val Miñor cumple cien años de su primer viaje
Se cumplen cien años del tranvía que unía Vigo con Baiona, Nigrán y Gondomar. Una charla en Nigrán repasa su historia y su impacto en la comarca.
El tranvía que unía Vigo con Baiona, Nigrán y Gondomar cumple cien años de su puesta en marcha, el 3 de septiembre de 1926, un hito que el Concello de Nigrán recuerda con una programación cultural. La historiadora María Álvarez-Blázquez Fernández, que ha investigado este medio de transporte, ofrecerá mañana miércoles 28 una charla a las 19.30 en el auditorio municipal de Nigrán, titulada «A transformación do Val Miñor coa chegada do ferrocarril eléctrico».
Según la experta, el metro ligero «fue toda una revolución, una arteria vertebradora que dinamizó toda la zona». Antes de su llegada, las carreteras eran escasas y en invierno se convertían en barrizales, y el transporte dependía de diligencias, carros de vacas o de un ómnibus de gasolina con solo 8 plazas y un coste elevado. El tranvía, con frecuencias amplias y precios populares, agilizó los viajes y el intercambio comercial entre Vigo y la comarca.
Los billetes costaban 1,80 pesetas de Baiona a Vigo, y el trayecto entre la villa real y la ciudad duraba una hora y cuarto. Según recoge la investigación, el servicio tenía cinco trenes diarios en cada sentido en la primera franja horaria y otros seis en la segunda, y contaba además con un vagón para mercancías y ganado.
La línea, que partía de Vigo, ya figuraba en el proyecto inicial de 1901, pero las obras no comenzaron hasta 1923. Impulsó el proyecto una comisión de indianos y empresarios del Val Miñor, entre ellos Manuel Losada, Joaquín Fontán, Manuel Alonso Gonda y Julián Valverde Pérez, que aportó 500.000 pesetas. Los ingenieros Ricardo Mella y Carlos Coloret retomaron el proyecto, y la sociedad compró 2.200 parcelas para tender las vías.
El tranvía combinaba el sistema de ferrocarril, con vías más robustas en el tramo interurbano, y el de tranvía urbano, en un modelo híbrido tram-train. Para Vigo supuso un símbolo de modernidad hasta que el gobierno municipal, con el alcalde Rafael Portanet al frente, lo sustituyó por los autobuses urbanos de Vitrasa al terminar 1968. Según la historiadora, la comarca perdió con ello un medio que muchos vecinos todavía recuerdan con nostalgia.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.