El último pastor de Entzia recuerda la vida en las chabolas de la sierra alavesa
Guillermo Zugazua, de 92 años, y su familia recuerdan la vida pastoril en las chabolas de la sierra de Entzia, hoy casi desaparecida.
Guillermo Zugazua, de 92 años, recuerda los veranos que pasó con su familia en las chabolas de la sierra de Entzia, donde elaboraban quesos y cuidaban de sus rebaños desde la primavera hasta el otoño. Hoy, el pastoreo tradicional en estas campas ha desaparecido casi por completo y la mayoría de las cerca de treinta chabolas que había en la zona están en ruinas o deshabitadas. Según el relato recogido por El Correo, el cambio se debe en buena parte a la dureza de los controles sanitarios, a la comodidad de elaborar en casa y a la modernización del sector.
Zugazua explica que, de niño, subía con su padre y después lo hizo junto a su mujer y sus hijos. Describe una vida muy dura, sin luz eléctrica, con jornadas que empezaban al amanecer con ordeño y pastoreo, y con bajadas a Salvatierra a pie o a caballo para comprar lo necesario, dado que sin nevera la comida se estropeaba con rapidez. Su mujer era la responsable del queso, que llegó a ganar una txapela en el concurso de Ordizia en 1992.
El testimonio también recoge los años de soledad, las dificultades para atender a un pastor gravemente enfermo, que tuvo que ser bajado en una escalera convertida en camilla hasta San Román de San Millán, y la amenaza constante del lobo sobre el ganado.
La tradición continúa en la familia a través de sus nietos, Jon Castro y Leire Jiménez de Bikuña, que suben las ovejas desde Zuazo de San Millán en mayo y las bajan en noviembre. El rebaño se ha reducido de 120 a 80 cabezas, y el GPS les permite localizar los animales, algo que antes resultaba muy complicado. La chabola sigue siendo un punto de referencia familiar, aunque ya no se usa para hacer queso.
Información elaborada a partir de El Correo (Álava).