Elsa Oliarj-Inésen retrata ocho años de infancia en euskera suletino
El documental de Elsa Oliarj-Inésen sigue durante ocho años a un grupo de niños y aborda la diversidad del cine vasco en euskera.
La cineasta suletina Elsa Oliarj-Inésen ha convertido ocho años de grabaciones y unas 400 horas de material en Txakun Txakür, su primer largometraje. El documental sigue a un grupo de niños desde los tres años para observar cómo construyen su identidad y encuentran su lugar dentro del grupo.
La directora, nacida en Lavaur en 1988, trabajó sin un guion cerrado ni un final predeterminado. Comenzó a filmar cuando los protagonistas tenían tres años y dejó que la realidad marcara el rumbo del proyecto, que en total le ha ocupado doce años entre la grabación y el montaje, realizado junto a Amaia Merino.
Oliarj-Inésen defiende un método próximo al cinéma vérité: primero observa y registra, y después construye el relato durante la edición. La película presta atención también a los juegos, los silencios y los momentos aparentemente intrascendentes, al tiempo que muestra la evolución de las relaciones y de la forma en que los niños se entienden a sí mismos.
El filme está rodado íntegramente en euskera, concretamente en la variedad de Zuberoa. Para la directora, conocer bien el territorio y su lengua resulta esencial para contar la realidad que quiere retratar. El proceso de montaje con Merino, donostiarra, supuso además un encuentro entre dos formas de hablar euskera, con diferencias de vocabulario y significado que ambas tuvieron que ir aclarando.
La película también aborda las dificultades para que las obras circulen entre Iparralde y Hegoalde. Oliarj-Inésen considera que existen obstáculos económicos y sistemas de producción diferentes, aunque rechaza que la solución pase por homogeneizar el cine vasco. En su opinión, la diversidad territorial, con películas que puedan ser distintas en Donostia, Pamplona o Atarratze, constituye una de sus principales riquezas.
Txakun Txakür nació como un documental para televisión y acabó convertido en largometraje gracias a una coproducción con Navarra y Euskadi. El asunto tiene interés para Vitoria-Gasteiz como capital alavesa y parte del sistema cultural vasco, especialmente por el debate sobre la producción, la distribución y la visibilidad del cine en euskera entre los distintos territorios.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Álava.