La UPV alerta de la violencia sexual que puede pasar inadvertida en el deporte
Un estudio de la EHU analiza conductas normalizadas que pueden formar parte de procesos de violencia sexual en el deporte.
Un estudio de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) advierte de que muchos deportistas tienen dificultades para identificar como violencia sexual ciertos comportamientos de sus entrenadores que pueden formar parte de procesos de abuso. La investigación, elaborada por el grupo Gikafit, combina encuestas a 292 deportistas y seis entrevistas a personas que sufrieron violencia en el deporte durante la edad escolar.
El informe parte de un estudio anterior en el que el 20% de los participantes aseguró haber experimentado conductas de carácter sexual por parte de sus entrenadores, como besos en los labios, muestras de interés sexual o propuestas directas para mantener relaciones sexuales. El nuevo trabajo, en el que participa la investigadora Andrea Sáenz, analiza qué hay detrás de esas cifras.
Los participantes tuvieron que valorar si 24 comportamientos estaban relacionados con la violencia sexual. Más del 80% identificó como tales las conductas más explícitas, entre ellas proponer relaciones sexuales a cambio de privilegios, besar en los labios o mirar fijamente los pechos o los glúteos.
Sin embargo, acciones como abrazar, preguntar por el tiempo libre, prestar una atención personalizada o buscar oportunidades para el contacto individual rara vez fueron clasificadas como violencia sexual. Las personas que habían sufrido violencia en edad escolar sí reconocieron algunas de esas conductas normalizadas como parte del abuso.
Sáenz explica que la violencia sexual puede comenzar con atención especial, regalos o conversaciones personales que incluso se perciben como algo positivo. La investigadora puntualiza que esas conductas no constituyen por sí solas un abuso o un delito, pero pueden integrarse en un proceso de violencia cuando se repiten, se personalizan, se vinculan al secreto o se producen dentro de relaciones de poder desiguales.
El estudio pide valorar el contexto completo y no una situación aislada. Sáenz señala que no se trata de eliminar la cercanía habitual en el deporte ni de convertir a los entrenadores en sospechosos, ya que la enseñanza deportiva requiere confianza y contacto físico. La investigación de la universidad vasca resulta de interés para Vitoria-Gasteiz como capital de Álava y para su entorno deportivo y educativo.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Álava.