Ruido blanco para bebés: cómo usarlo sin riesgos para la audición
El ruido blanco puede ayudar a dormir a algunos bebés, pero debe usarse con volumen bajo, distancia y tiempo limitado.
El ruido blanco puede ayudar a algunos bebés a conciliar el sueño, pero debe utilizarse con precaución. El volumen, la distancia hasta la cuna y el tiempo de exposición son factores importantes, según las recomendaciones recogidas por la Academia Americana de Pediatría (AAP).
Este sonido continuo y uniforme, similar al de un ventilador, una aspiradora o algunas aplicaciones, puede disimular ruidos repentinos del entorno, como conversaciones, tráfico o puertas que se cierran. Algunos estudios han observado que facilita que ciertos bebés se duerman más rápidamente, aunque la evidencia científica todavía es limitada y no demuestra que funcione igual en todos los niños.
El principal riesgo está en reproducirlo demasiado alto o durante demasiado tiempo. Un estudio sobre 14 dispositivos encontró que todos superaban los 50 decibelios a 30 centímetros cuando funcionaban a máxima potencia, y que tres rebasaban los 85 decibelios. La exposición depende tanto de la intensidad como de la duración.
La AAP aconseja colocar estos aparatos lo más lejos posible del bebé, usar el volumen más bajo que resulte eficaz y limitar el tiempo de funcionamiento. No deben situarse junto a la cabeza, dentro de la cuna ni sujetos a sus barrotes. Una opción prudente es programar un temporizador para que el dispositivo se apague cuando el bebé se haya dormido.
El ruido blanco no sustituye una rutina de sueño adecuada ni es necesario si el bebé descansa bien sin él. Mantener horarios apropiados para su edad, un ambiente tranquilo y una secuencia predecible antes de acostarse también puede favorecer el descanso. Estas recomendaciones son de interés para las familias de Vitoria-Gasteiz y del conjunto de Álava, aunque no se refieren a un recurso específico de la ciudad.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Álava.