Apagar antes la vitrocerámica permite aprovechar su calor y gastar menos
Apagar la vitrocerámica unos minutos antes permite aprovechar el calor residual y reducir ligeramente el consumo eléctrico en casa.
Apagar una vitrocerámica convencional entre dos y cinco minutos antes de terminar la cocción puede ayudar a reducir el consumo eléctrico al aprovechar el calor residual de la superficie y de los elementos calefactores. La medida puede aplicarse a guisos, verduras, arroces y otros platos que necesitan unos minutos de reposo.
La superficie de estas placas permanece caliente después de apagarse y continúa transmitiendo energía a la sartén o la cazuela. En algunos casos, dejar el recipiente tapado sobre la placa apagada permite completar la preparación sin mantener la resistencia eléctrica funcionando.
El ahorro depende de la potencia, del tiempo reducido y de la frecuencia de uso. Como referencia, evitar cinco minutos diarios de funcionamiento de una zona de 1.500 vatios supondría dejar de consumir unos 3,75 kilovatios hora al mes. Con un precio orientativo de 0,20 euros por kilovatio hora, el ahorro sería de aproximadamente 75 céntimos mensuales.
El sistema es más eficaz en las vitrocerámicas eléctricas tradicionales. En las placas de inducción, que calientan directamente el recipiente mediante un campo magnético, el aprovechamiento del calor residual es más limitado, aunque tanto la cazuela como el cristal pueden seguir calientes.
La recomendación debe adaptarse al tipo de alimento, la cantidad, el recipiente y la temperatura alcanzada. No conviene interrumpir el calentamiento de carnes, pescados o preparaciones con huevo si existe riesgo de que queden poco hechos. También es importante no dejar la comida durante mucho tiempo sobre una placa que se enfría y recordar que la superficie puede causar quemaduras hasta que se apague el indicador de calor residual.
Esta pauta de ahorro puede combinarse con el uso de tapas, recipientes ajustados al tamaño del fuego y una medida adecuada del agua. Es un consejo aplicable también en los hogares de Zamora, aunque el ahorro final dependerá de los hábitos y del consumo de cada vivienda.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.