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Sanidad

Los avances permiten a muchos pacientes con LMC vivir casi con normalidad

Los inhibidores de tirosina cinasa han cambiado el pronóstico de la leucemia mieloide crónica y permiten a muchos pacientes vivir casi con normalidad.

Redacción · Zamora 2 min de lectura

La leucemia mieloide crónica (LMC), que antes podía evolucionar hasta ser mortal, se puede controlar durante largos periodos en la mayoría de los pacientes gracias a los tratamientos dirigidos desarrollados en las últimas décadas. Para quienes responden adecuadamente, la expectativa de vida puede aproximarse a la de la población general.

La enfermedad se origina por una alteración genética que provoca un crecimiento descontrolado de glóbulos blancos en la médula ósea. En concreto, un intercambio de información entre los cromosomas 9 y 22 genera el gen anómalo BCR::ABL1, cuya proteína activa señales que favorecen la supervivencia y multiplicación de las células leucémicas.

La LMC suele avanzar de forma más lenta que las leucemias agudas y, en muchos casos, se detecta a través de una analítica realizada por otro motivo. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir cansancio o debilidad por anemia, hematomas o sangrados por una reducción de plaquetas y un aumento del tamaño del bazo.

El descubrimiento de esta alteración genética, en 1960, permitió desarrollar los inhibidores de tirosina cinasa (TKI), fármacos que bloquean la actividad de la proteína BCR::ABL1. La llegada del imatinib en 2001 marcó un punto de inflexión y abrió el camino a nuevos tratamientos capaces de frenar la enfermedad.

La doctora Carlota Portocarrero de las Heras Pérez, del Servicio de Hematología y Hemoterapia de MD Anderson Cancer Center Madrid-Hospiten, destaca que la medición de BCR::ABL1 permite controlar con gran sensibilidad la respuesta al tratamiento y detectar posibles pérdidas de eficacia. Las revisiones periódicas y los análisis moleculares también sirven para vigilar los efectos secundarios y la tolerancia.

Aunque la enfermedad puede ser compatible con una vida cotidiana activa cuando está controlada, el diagnóstico tiene un impacto físico y emocional. Entre los retos pendientes figuran las resistencias, la suspensión segura de la medicación y la elección de la estrategia más adecuada para cada paciente.

Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de La Opinión de Zamora · Ver original

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