Los Niños del Ébano convierten el brutalismo de Zaragoza en música
Los Niños del Ébano completan cinco canciones inspiradas en edificios brutalistas de Zaragoza para reivindicar su patrimonio.
Los zaragozanos Javier Martín y Manuel Omella, conocidos en la escena urbana como Los Niños del Ébano, han culminado su proyecto Brut Series con cinco canciones inspiradas en edificios brutalistas de Zaragoza.
La iniciativa nació con el objetivo de reivindicar estos inmuebles y acercar el patrimonio de la ciudad a través de la música. Cada tema está vinculado a un edificio representativo y cuenta con una pieza audiovisual publicada en Instagram y Spotify, junto con información sobre su valor arquitectónico.
La serie incluye la Facultad de Matemáticas del campus universitario, la torre de Pikolin, el edificio de Correos del Portillo, la urbanización Parque Roma y la escalera helicoidal abandonada del antiguo concesionario de Opel Iglesias.
Los músicos recuerdan que el concesionario de la avenida Cataluña y el edificio de Correos recibieron el Trofeo Ricardo Magdalena de Arquitectura en 2007 y 1972, respectivamente. Ambos edificios, según lamenta Omella, van a ser derribados, pese a que considera que forman parte de la memoria de Zaragoza.
Los Niños del Ébano aseguran que encuentran similitudes entre el brutalismo, marcado por el hormigón visto y la ausencia de adornos, y su manera de entender la música. El dúo apuesta por canciones auténticas, sobrias y vinculadas a la filosofía del “hazlo tú mismo”.
Martín y Omella, amigos desde niños y vecinos del barrio de San José, comenzaron a crear canciones de forma autodidacta hace seis años. Actualmente trabajan en el estudio del productor zaragozano G.Lesson y aseguran que quieren seguir avanzando poco a poco y disfrutando de su pasión.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.