Perros, gatos o pájaros: qué mascota encaja mejor con las personas mayores
Perros, gatos, pájaros o peces: qué mascota conviene a las personas mayores según movilidad, espacio y cuidados, con datos de un estudio sobre soledad.
Convivir con un animal puede aportar compañía, rutinas y motivación a las personas mayores, pero la elección no debería basarse solo en las preferencias o el aspecto del animal. Conviene valorar la movilidad, el estado de salud, el espacio disponible y el tiempo que se puede dedicar a su cuidado.
Los perros pueden ser una buena opción para quienes disfrutan de los paseos y conservan cierta autonomía. Salir a la calle favorece la actividad física y los encuentros con otras personas. Un estudio publicado en 2025 en la revista 'Aging & Mental Health', realizado con 1.600 personas mayores dependientes de Barcelona, encontró una asociación entre tener un perro y un menor riesgo de soledad percibida, especialmente entre las mujeres, y los autores observaron que la movilidad era un factor importante. Los expertos recomiendan buscar un perro adulto, tranquilo y sociable, ya que un animal con mucha energía que tire de la correa puede aumentar el riesgo de caídas.
Para quienes prefieren una mascota que no requiera salir varias veces al día, los gatos son una alternativa interesante, pues se adaptan bien a la vida en interiores. Aun así, exigen atención, juego y cuidados diarios, y tareas como limpiar el arenero o transportarlos al veterinario requieren cierta capacidad física. Se aconseja elegir un gato adulto de carácter tranquilo y conocido.
Los canarios y los periquitos son opciones para quienes tienen poco espacio y disfrutan observándolos y escuchándolos. Necesitan agua y alimento diarios, limpieza frecuente de la jaula y atención a su salud. Los acuarios pueden resultar relajantes, aunque exigen constancia para mantener el agua en buen estado. Los conejos, las cobayas o los hámsteres tampoco son necesariamente sencillos: requieren espacio, alimentación específica y una manipulación delicada, por lo que pueden no ser adecuados para personas con dificultades de movilidad o destreza.
Cruz Roja destaca el papel de los animales como estímulo para la comunicación y la interacción con otras personas, aunque una mascota no sustituye las relaciones humanas ni garantiza que desaparezcan la soledad o la tristeza. Antes de adoptar, la decisión debe partir de la voluntad de la persona mayor, calcular los gastos veterinarios y de alimentación, y prever quién cuidará del animal si su cuidador enferma o pierde autonomía.
Como noticia de ámbito provincial, este tema interesa también a las familias de Bilbao, donde muchas personas mayores viven solas o acompañadas y valoran opciones de compañía en casa. Participar en actividades de contacto con animales o en programas de terapia asistida puede ser una alternativa para disfrutar de sus beneficios sin asumir la responsabilidad de una adopción.
Información elaborada a partir de Deia.