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Consumo

¿Puede la pescadería tradicional reinventarse con un pequeño obrador?

Un artículo de opinión analiza cómo la pescadería tradicional puede reinventarse con un pequeño obrador para aprovechar más el pescado y adaptarse a nuevos hábi

Redacción automática · Bilbao 2 min de lectura

La pescadería tradicional, un comercio de proximidad con un oficio basado en el conocimiento de las especies, la temporada y los cortes, afronta un momento de cambio. El consumo de pescado fresco en los hogares ha descendido, se cocina menos y el encarecimiento de los precios condiciona la compra, por lo que crece la demanda de piezas limpias, racionadas, envasadas o ya elaboradas. Así lo plantea un artículo de opinión publicado en Deia el 7 de noviembre de 2026.

El texto toma como referencia la filosofía del cocinero australiano Josh Niland, que propone aprovechar el pescado casi en su totalidad y transformar partes habitualmente descartadas en productos gastronómicos. Aplicada a la pescadería, esa mirada abre la puerta a elaborar marinados, salazones, ahumados, escabeches, empanados, guisos o fondos, y a convertir espinas y cabezas en fumets o recortes en croquetas y rellenos.

Según el artículo, este modelo tiene una doble dimensión, económica y medioambiental: reduce las mermas y permite rentabilizar mejor la materia prima, a la vez que hace un uso más responsable de un alimento cuya captura y producción tienen un coste evidente.

El principal obstáculo es la inversión. Incorporar un obrador exige maquinaria, espacio e instalaciones, además de cumplir exigencias sanitarias que muchos pequeños comercios difícilmente pueden asumir. El autor defiende que la seguridad alimentaria debe ser prioritaria, pero reclama un equilibrio que permita evolucionar sin que cada cambio se convierta en una barrera, junto con acompañamiento, ayudas y mayor sensibilidad de las administraciones.

Como ejemplo, el texto cita la madrileña Ernesto Prieto, que desde su origen como comercio de barrio, y tras instalarse en el Mercado de Chamartín, incorporó congelados, marisco vivo y un obrador de cocina con croquetas, pasteles de pescado y guisos. La noticia tiene un alcance provincial y estatal, y su interés para Bilbao radica en que plantea una reflexión aplicable a los comercios de barrio y a los mercados de la ciudad, sin referencias concretas a establecimientos locales.

Información elaborada a partir de Deia.

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