Cómo corregir un guiso, sopa o salsa demasiado salados
Patata, líquidos, verduras y contrastes ácidos o dulces pueden ayudar a corregir un plato demasiado salado.
Pasarse con la sal puede arruinar un guiso, un arroz o una sopa, pero hay varios trucos caseros para intentar recuperar el plato antes de desecharlo. Estas soluciones son aplicables también en las cocinas de Donostia-San Sebastián y del resto de Gipuzkoa.
En recetas con caldo, como sopas, cremas, legumbres o estofados, el método más tradicional consiste en pelar una patata grande, cortarla en rodajas gruesas e introducirla en la cazuela mientras el guiso hierve a fuego lento. Debe cocinarse durante unos diez o quince minutos para que absorba parte del líquido salado. Antes de servir, se retiran las rodajas.
Un trozo de pan duro o un puñado de arroz colocado dentro de un colador de tela pueden cumplir una función similar. Estas alternativas resultan útiles cuando no se dispone de patata o cuando se quiere evitar incorporarla al resultado final.
Otra opción es rebajar la concentración de sal añadiendo líquidos o ingredientes neutros. En sopas y caldos se puede incorporar agua o caldo casero sin sal, mientras que en salsas y sofritos conviene aumentar la cantidad del ingrediente base, como tomate triturado, mantequilla sin sal o nata. También pueden añadirse verduras como calabacín o zanahoria.
Para platos secos, como salteados, carnes o verduras, el contraste de sabores puede disimular el exceso. Unas gotas de zumo de limón o un chorrito de vinagre suave ayudan a reducir la percepción de sal, al igual que una pequeña cantidad de azúcar o miel.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.