Cómo evitar las estafas digitales más habituales, con especial atención a las personas mayores
Consejos para evitar estafas digitales como el fraude al familiar en apuros, la suplantación bancaria o las tiendas falsas, con especial atención a los mayores.
Cualquier persona puede ser víctima de un fraude digital, sea cual sea su edad, aunque los ciberdelincuentes suelen poner especial atención en las personas mayores. Según el texto original, esto no se debe a una falta de capacidad, sino a que muchas de ellas han tenido hasta ahora una menor relación con la tecnología y con las trampas habituales de Internet.
Los estafadores se apoyan en tres factores psicológicos principales: la confianza, el miedo y la sensación de urgencia. Buscan que la víctima actúe por impulso, antes de tener tiempo para pensar o consultarlo con algún familiar. Por ello, es fundamental conocer los fraudes más comunes y aprender a detectar a tiempo las señales de alarma.
Entre las amenazas digitales más frecuentes figura la suplantación de identidad: se envían correos electrónicos o mensajes de texto que simulan ser de un banco para robar contraseñas. También son cada vez más comunes las tiendas online falsas con ofertas increíbles y las llamadas engañosas de supuestos técnicos informáticos.
Un caso que merece especial mención es el del fraude al familiar en apuros. El afectado recibe un mensaje desde un número desconocido en el que el remitente se hace pasar por su hijo o su nieto, asegura que ha perdido el teléfono y que necesita dinero con urgencia, aprovechando el vínculo emocional para que se pague lo antes posible. Ante un mensaje de este tipo, lo recomendable es llamar siempre al número habitual del familiar para comprobar la historia.
En cuanto a la seguridad diaria, el texto aconseja no facilitar nunca las contraseñas por teléfono y no hacer clic en enlaces sospechosos. Si alguien le dice que hay un problema en su cuenta, conviene cortar la llamada y contactar uno mismo con el número oficial. También se recomienda no usar redes Wi-Fi abiertas para consultar cuentas bancarias y tapar el teclado al utilizar cajeros automáticos.
Si se cae en la trampa, el consejo es comunicar inmediatamente lo ocurrido al banco para bloquear las cuentas y evitar nuevos fraudes, acudir también a la policía y contarlo sin vergüenza, buscando el apoyo de la familia para resolver el problema.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.