La vacunación masiva contra la polio no llegó a Euskadi hasta 1963
La vacunación masiva contra la polio no llegó a Euskadi hasta 1963. Eginaren Eginez reclama más atención para el síndrome postpolio.
Las campañas de vacunación masiva contra la poliomielitis no comenzaron en el Estado, tampoco en Euskadi, hasta 1963. Según Kontxi Franco, del grupo de trabajo de personas con polio y postpolio de la asociación Eginaren Eginez, el retraso dejó alrededor de 2.000 casos y 200 muertes anuales entre 1945 y 1963.
Franco denuncia que el régimen franquista ocultó la epidemia durante las décadas de 1950 y 1960 para proteger su imagen internacional, impulsar el turismo de masas y sostener el relato de un país sano y moderno. A su juicio, las autoridades conocían la enfermedad y los avances internacionales, pero actuaron tarde, con poca coordinación y con desigualdad social.
El efecto de la campaña fue inmediato: un año después de su inicio, en 1964, la incidencia de la poliomielitis descendió un 88% en el conjunto del Estado. Hacia 1965, los contagios pasaron de los miles registrados habitualmente a 62 casos.
La polio es una enfermedad muy infecciosa que puede invadir el sistema nervioso y causar una parálisis total en pocas horas. En la actualidad, Osakidetza administra la vacuna a los bebés integrada en la vacuna hexavalente, mientras que la enfermedad se considera erradicada. Sin embargo, algunas personas afectadas en la infancia desarrollan décadas después el síndrome postpolio, que puede provocar debilidad muscular progresiva, fatiga, dolor y dificultades respiratorias o de deglución.
Desde Eginaren Eginez reclaman al sistema vasco de salud una unidad específica de polio-postpolio con atención multidisciplinar, rehabilitación y control de los síntomas tardíos. También piden más formación para Atención Primaria, un registro de personas afectadas, la actualización del catálogo ortoprotésico y mejoras en el acceso a asistentes personales, la valoración de la discapacidad y la dependencia y la vivienda accesible. La cuestión afecta al conjunto de Euskadi y, por tanto, también a la población de Donostia-San Sebastián.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.