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Sociedad

Los jubilados de Zabaltza denuncian «penuria» tras diez meses sin sede fija en Gros

Los jubilados de Zabaltza, en Gros, denuncian diez meses sin sede: solo caben 15 personas a la vez y siguen buscando un local adecuado.

Redacción automática · Donostia-San Sebastián 3 min de lectura

La asociación de jubilados Zabaltza, del barrio de Gros, lleva diez meses sin sede desde que dejó el local que ocupó durante 40 años en la calle Zabaleta, al no cumplir la normativa actual de incendios. Desde entonces, sus socios reparten sus actividades entre dos espacios: un bajo del Ayuntamiento de San Sebastián en la plaza Nafarroa Behera 7, compartido con la asociación de vecinos de Gros, y un espacio del bar BSiete, en la calle Bermingham 7, donde disponen de dos horas cada tarde con seis mesas y de su planta baja. «Estamos viviendo en una situación de penuria total», dicen sobre el cambio. Acción Social asegura que sigue buscando un local más adecuado.

Maxose Calafell, miembro de la junta directiva de Zabaltza, explica que la división en dos locales dificulta el funcionamiento diario y ha hecho que se pierda uno de los objetivos principales de la entidad, la socialización de los socios. Según describe, el local de Nafarroa Behera 7 es muy pequeño: en el espacio que tienen para sus actividades cabrían, como mucho, tres vehículos aparcados. Además, cuentan con una pequeña oficina con humedades. Calafell señala que esta situación les ha obligado a reducir de forma notable los cursos y a no poder admitir más socios.

Actualmente, los usuarios pueden apuntarse a talleres de taichí, gimnasia, yoga, bingo y memoria, pero solo caben 15 personas a la vez, por lo que muchos socios se quedan sin participar y se han tenido que dejar de impartir otros cursos. Calafell añade que el próximo año solo podrán usar el espacio para talleres los martes y jueves por la mañana y algunas horas por la tarde de lunes a viernes.

Sobre el bar de la calle Bermingham, Calafell afirma que los socios solo lo utilizan para jugar a cartas, ya que la planta baja no la usan por el riesgo que supondría para socios con sillas de ruedas, muletas o andadores si el ascensor fallara en una emergencia. Aunque en su momento la propuesta del Ayuntamiento fue bien acogida, considera que es insuficiente. Calafell cree que, con los 5.000 euros mensuales que el consistorio paga al bar, se podría ofrecer un local en el barrio con un alquiler similar o menor, y menciona una propuesta en la calle San Francisco, por 2.000 euros al mes, que necesitaría inversión para adaptarse, así como un local municipal vacío en la calle Agirre Miramon. La asociación espera todavía una respuesta de Ijentea.

Desde Acción Social, el Ayuntamiento reconoce a El Diario Vasco que la situación «no es la ideal» y que la alternativa del BSiete es una medida transitoria. Aseguran que siguen en contacto con la asociación y buscando un local que cumpla requisitos de espacio, accesibilidad y seguridad, y que la escasa oferta de locales de este tipo en la zona está dificultando el proceso, por lo que trabajan también con agencias inmobiliarias.

Información elaborada a partir de El Diario Vasco.

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