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Sábado, 7 de noviembre de 2026 Edición Donostia-San Sebastián · Guipúzcoa
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Sociedad

Un proyecto transfronterizo con participación vasca reduce la fragilidad de mayores en zonas rurales

Transis Lab reduce la fragilidad de 165 mayores rurales de Euskadi, Nafarroa y Nueva Aquitania; el índice baja de 26 a 23,2 puntos.

Redacción automática · Donostia-San Sebastián 2 min de lectura

Un proyecto transfronterizo llamado Transis Lab ha registrado una reducción de la fragilidad entre las 165 personas mayores que participaron en una intervención piloto en zonas rurales de Euskadi, Nafarroa y Nueva Aquitania. El programa, desarrollado entre 2024 y 2026, muestra que el índice global de fragilidad bajó de 26 a 23,2 puntos. Las conclusiones se presentaron el miércoles 4 de noviembre en Tabakalera, en Donostia-San Sebastián, durante un encuentro sobre longevidad y solidaridad intergeneracional.

La experiencia parte de una valoración individual y la conecta con apoyos adaptados a cada persona. Para identificar necesidades se ha utilizado FRAGILAB, una herramienta digital que reúne información sobre salud, actividades, relaciones personales, movilidad, accesibilidad y recursos disponibles, y calcula un índice de fragilidad que orienta la intervención.

Uno de los cambios más destacados se refiere al acceso a los recursos municipales: la proporción de participantes sin acceso pasó del 74,5% al 34,5%. También mejoraron indicadores de bienestar percibido. El porcentaje de personas que no sentían tristeza ni soledad aumentó del 55% al 65%, y la satisfacción con el apoyo social pasó del 73% al 80%. Estos resultados corresponden al grupo participante en el piloto, no al conjunto de la población mayor de estos territorios.

La intervención contó con 130 mujeres y 35 hombres, y casi la mitad (49,1%) vivía sola al inicio del programa. Entre los lugares donde se desarrolló figuran Laguardia, Muskiz, Aginaga y el valle de Sakana, además de municipios y zonas de Pirineos Atlánticos y Altos Pirineos.

La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, destacó que la utilidad de FRAGILAB reside en vincular la evaluación con una respuesta concreta, acordada y adaptada a cada participante. «Su sentido está en que lo aprendido se traduzca en mejores apoyos y en más oportunidades para vivir bien», explicó. El proyecto, liderado por su departamento, cuenta con cofinanciación del programa europeo Interreg Poctefa y funciona como laboratorio de innovación social; tras la experiencia, la red ha elaborado cinco guías con los aprendizajes para su aplicación en otros contextos.

El viceconsejero de Bienestar, Iván Larraza, insistió en que identificar una situación de fragilidad debe ir acompañado de una respuesta y citó como ejemplo la teleasistencia betiON, que ha ampliado sus funciones desde la detección de caídas hasta la posibilidad de concertar una cita para vacunarse contra la gripe. Larraza defendió además que el bienestar depende también de los vínculos, el sentimiento de pertenencia, el hogar o el empleo, por lo que apeló a la corresponsabilidad entre agentes. El consorcio reúne a administraciones y entidades de Euskadi, Nafarroa y Nueva Aquitania, entre ellas la Universidad de Deusto, Garaian, Eusko Ikaskuntza, Zabalduz y Gérontopole Nouvelle-Aquitaine.

Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.

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